Dr. Ignacio Josué Buitrago, flamante Presidente del Tribunal Fiscal de la Nación

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“En el aspecto normativo, debe aprovecharse el alto grado de especialización que tiene el Tribunal en la materia tributaria y, en este sentido, debe colaborar en la esfera de su competencia en los proyectos de reforma tributaria.

Al ser preguntado con que expectativas asumió el cargo de Presidente del Tribunal Fiscal, señaló: Sin duda gran parte de mi vida profesional estuvo vinculada con el Tribunal Fiscal de la Nación. Ingresé en él en el año 1980 como “relator” de la Vocalí­a de la 1° Nominación y desde el año 1982 hasta 1992 fui Secretario Letrado de Vocalí­a. Tras cinco años en el Poder Judicial, en el año 1997, previo concurso de antecedentes, fui designado Vocal con competencia impositiva. Se imaginará Usted que mi designación en la Presidencia es un motivo de orgullo y lo tomo como un verdadero desafí­o. Creo que hay mucho camino por recorrer, muchos objetivos que lograr.

Espero sinceramente poder aportar algo para su afianzamiento institucional, pues de lo que precisamente se trata es de difundir el importantí­simo aporte que el organismo que presido hace a la seguridad jurí­dica y al derecho de defensa. En ese sentido ¿cuáles son los objetivos y metas que pretende alcanzar? Una de las primeras medidas que he tomado fue la de elaborar, previo diagnóstico, un plan integral de acción, con objetivos claros, determinados, y realistas, muchos de ellos ya en curso de concreción.

Dentro del aspecto de los recursos humanos y materiales, creo que es ineludible integrar su planta funcional en todos sus niveles en la estructura vigente, con una factible readecuación. Es también importante actualizar su parque informático con equipos de última generación, su articulación en red, acceso a bancos de datos, información a terceros ví­a Internet y para la consulta de expedientes por partes de los contribuyentes y profesionales actuantes ante estos estrados por dicho medio. No menos importante es definir un nuevo asiento del Tribunal, con el propósito de otorgar permanencia y estabilidad a la institución. Por último, es deseable lograr una reforma integral de la estructura que permita una eficaz distribución de los recursos humanos acorde a las misiones y funciones asignadas a cada unidad sustantiva.

En el aspecto normativo, debe aprovecharse el alto grado de especialización que tiene el Tribunal en la materia tributaria y, en este sentido, debe colaborar en la esfera de su competencia en los proyectos de reforma tributaria, proponer aquellas modificaciones legales vinculadas al procedimiento tributario y, en orden al procedimiento, propiciar aquellas reformas que tiendan a lograr celeridad y eficiencia en el proceso. En este sentido, es imprescindible que el Tribunal cuente con delegaciones fijas en el interior del paí­s, un viejo anhelo que se encarará con toda la energí­a. Un verdadero Tribunal federal.

Otra esfera de acción es el relativo al aspecto institucional, buscando el perfeccionamiento del personal a través del desarrollo de cursos de capacitación.

Por último, la función del Tribunal debe ser ampliamente difundida, de modo tal de permitir el acceso a sus estrados a toda la ciudadaní­a sin restricciones. Y esa tarea de difusión debe ser efectuada poniendo especial acento, como le señalara anteriormente, en el interior de nuestro paí­s. Cuál es su opinión respecto del proyecto de reforma que propicia Salas con competencia conjunta, es decir impositiva y aduanera? En más de una oportunidad se me ha preguntado sobre ello. Más allá de que no participé en ningún grupo de trabajo que estudiara ese tema, creo que una reforma al Tí­tulo II de la ley 11683 debe necesariamente ser encarada con el examen del Tí­tulo I, es decir, en forma global, de modo de evitar la perniciosa práctica de reformas asistemáticas. Actualmente, esa importante reforma integral se encuentra a consideración del gabinete Fiscal “que integro- por lo que entiendo que el tema que motiva la pregunta debe ser abordado por dicho Gabinete, en el que convergen la opinión de distintos especialistas.

De todos modos, permí­tame agregar que una reforma de tal importancia debe ir unida imprescindiblemente a la de la reforma de la estructura del Tribunal Fiscal.