Se insta al G20 a impulsar mejores prácticas de inversión ambiental y social

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Las grandes economías del mundo deben hacer más para garantizar que las calificaciones e inversiones ambientales, sociales y relacionadas con la gobernanza corporativa sean efectivas en la transición a una economía baja en carbono, reveló el lunes  (04.10.2021) un informe de la OCDE.

Dicho  informe, que se lanzó antes de una reunión del G20 en octubre, es una respuesta a la apertura de una consulta de la Organización Internacional de Comisiones de Valores sobre las calificaciones de ESG en julio y se adelanta a la próxima ronda de conversaciones sobre el clima global en noviembre.

El significado de ESG es el siguiente: la E de Environmental engloba el efecto que la actividad de las empresas tiene en el medio ambiente, la S de Social incluye el impacto que una determinada empresa tiene en su entorno social y la G de Governance alude al gobierno corporativo de la empresa. El reporte expresa que si bien el impulso para invertir utilizando los criterios ESG  podría ayudar a los objetivos climáticos internacionales, es necesario superar «desafíos considerables».

Especialmente, el informe destaca la amplia variedad de enfoques para evaluar los problemas de ESG, los datos inconsistentes y la falta de comparabilidad entre las metodologías de calificación de ESG.

“Estas dinámicas competitivas y desafíos asociados con la calificación ESG y la inversión podrían comprometer la integridad del mercado, erosionar la confianza de los inversionistas y enmascarar el alcance de los impactos ambientales y climáticos de las decisiones de inversión”, indica.

Asimismo, revela: «En última instancia, los desafíos podrían limitar el ritmo y la escala de la asignación de capital necesaria para lograr un progreso tangible que respalde el valor a largo plazo y una transición hacia economías bajas en carbono«.

La OCDE pidió a los gobiernos que garanticen la transparencia, la comparabilidad y la calidad globales de las métricas ESG básicas.

Específicamente en las calificaciones ambientales, el informe señala que los proveedores de calificaciones parecen dar menos importancia a los impactos ambientales negativos y más a la divulgación corporativa de políticas y objetivos, con poca evaluación de su impacto.

Dado que los proveedores de calificaciones a menudo utilizan una gran cantidad de puntajes de subcategorías, la OCDE pidió una mayor claridad sobre el significado de dichos puntajes para ayudar a los inversores, quienes también se ven reprimidos por cuestiones que incluyen datos «inadecuados» sobre la falta de claridad en las políticas con respecto a la fijación de precios del carbono y el apoyo a las energías renovables , así como a la falta de productos y herramientas de medición que les permitan alinear las carteras con objetivos climáticos específicos.

Por último, el reporte concluye que, «en general, se necesita una mayor cooperación internacional para garantizar que las prácticas de ESG y relacionadas con la transición climática progresen de una manera que mejore la fragmentación actual del mercado y fortalezca la confianza de los inversores y la integridad del mercado».

Con información de Reuters