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Si las Aduanas jugaran un Mundial, ¿quién saldría campeón?

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Cada cuatro años el mundo se paraliza para seguir el Mundial de fútbol. Las selecciones compiten por levantar la copa y demostrar quién es la mejor dentro de la cancha. Pero si en lugar de futbolistas compitieran las aduanas del mundo, ¿quién sería el campeón? ¿Qué países llegarían a las semifinales? ¿Y cuál sería la aduana sudamericana mejor posicionada?

Aunque parezca una pregunta curiosa, existen indicadores internacionales que permiten responder con bastante precisión. Uno de ellos es el Índice de Desempeño Logístico (LPI-IDL) elaborado por el Banco Mundial, que analiza distintos componentes de la competitividad logística de los países, entre ellos la eficiencia de los procesos aduaneros y fronterizos.

En este hipotético Mundial de Aduanas, los grandes candidatos al título serían Singapur, Países Bajos, Alemania, Suecia, Dinamarca y Finlandia. Estas administraciones aduaneras se caracterizan por una fuerte digitalización, sistemas avanzados de gestión de riesgo, utilización intensiva de información anticipada y una coordinación eficiente con los demás organismos que intervienen en el comercio exterior.

Si hubiera que elegir un campeón, probablemente Singapur levantaría la copa. Su sistema aduanero es considerado uno de los más eficientes del mundo. Gran parte de las operaciones se procesan electrónicamente, los tiempos de despacho son mínimos y existe una integración total entre los organismos gubernamentales y los operadores privados. El concepto predominante no es controlar más, sino controlar mejor. Singapur es pequeño en tamaño pero es el 14° exportador a nivel global.

Los Países Bajos serían un serio competidor. El puerto de Rotterdam, la mayor puerta de entrada de mercancías de Europa, opera bajo estándares de facilitación que han convertido a la aduana neerlandesa en un referente mundial. Alemania también ocuparía los primeros puestos gracias a la combinación de tecnología, predictibilidad y una sólida integración entre la logística y la industria exportadora. Es el 4° exportador mundial, solo detrás de China, EEUU y Alemania.

Estados Unidos probablemente llegaría a cuartos o semifinales. Su fortaleza radica en los programas de seguridad, la información anticipada y el análisis de riesgo. La aduana estadounidense posee una enorme capacidad tecnológica y de inteligencia, aunque en algunos aspectos vinculados a facilitación comercial suele ubicarse por detrás de los líderes europeos y asiáticos.

¿Y qué ocurriría con Sudamérica? En este torneo imaginario el mejor representante sería Chile. Desde hace años el país trasandino se destaca por la modernización de sus procesos aduaneros, la digitalización de trámites, la utilización de ventanillas únicas y una política consistente de inserción internacional. Su extensa red de acuerdos comerciales también ha impulsado una cultura de facilitación del comercio que se refleja en sus organismos de frontera.

Perú podría disputar el campeonato, aunque logísticamente aún el IDL penaliza por infraestructura o transporte.

En el componente específico de Aduanas, la evolución de la aduana peruana ha sido muy importante gracias a la modernización de la SUNAT:

  • Implementación masiva de gestión de riesgo.
  • Despacho anticipado.
  • Operador Económico Autorizado.
  • Digitalización documental.
  • Integración puerto-aeropuerto-frontera.
  • Fuerte alineamiento con estándares OMA.
  • Programa de transformación digital aduanera.

Brasil y Uruguay podrían pelear el tercer puesto. Por su tamaño económico, la profesionalización de la Receita Federal y las recientes inversiones en digitalización le permitirían disputar los primeros puestos regionales. Sin embargo, la complejidad de algunos procedimientos y la magnitud de su estructura administrativa suelen generar mayores desafíos operativos. Mientras que Uruguay también tendría una actuación destacada. A pesar de su menor tamaño, ha desarrollado una estrategia muy eficiente en materia de comercio exterior, logística y ventanilla única, convirtiéndose en un referente regional en diversos procesos de facilitación.

La experiencia internacional demuestra que las mejores aduanas no son aquellas que realizan más controles, sino aquellas que logran identificar mejor los riesgos mientras facilitan el comercio legítimo. El desafío de las administraciones modernas consiste en encontrar ese delicado equilibrio entre control y facilitación.

Si las aduanas jugaran un Mundial, el campeón probablemente sería Singapur. En Sudamérica, Chile o Perú podrían levantar la copa y tener posibilidades de quedarse con la copa regional. Pero la verdadera enseñanza es otra: en el comercio internacional moderno no gana quien detiene más mercaderías, sino quien logra que las operaciones legítimas circulen de manera más rápida, segura y eficiente.

La competitividad de un país también se mide en sus fronteras.

El autor es Especialista en Comercio Internacional y Magíster en Administración Tributaria y Hacienda Pública, con sólida formación académica y amplia experiencia en comercio exterior y políticas aduaneras. Se desempeña como docente universitario en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y en la Universidad Católica de Córdoba (UCC), donde dicta asignaturas vinculadas al comercio internacional y la facilitación del comercio. Asimismo, es experto acreditado de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) y especialista en facilitación del comercio.

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