El superávit comercial volvió a marcar un récord histórico, pero detrás de los números aparece una realidad menos visible: concentración exportadora, caída de importaciones productivas y un modelo que aún no garantiza sostenibilidad. Argentina celebra el resultado, pero el comercio exterior advierte que la estrategia sigue pendiente.
1. Exportamos más, sí. Pero importamos menos porque producimos menos.
El INDEC muestra que las importaciones cayeron 7% interanual, con una baja del 13,6% en cantidades. Esto no es eficiencia: es contracción.
Menos bienes de capital, menos insumos, menos piezas y accesorios. Menos importación hoy significa menos producción mañana.
El superávit no surge de una economía que acelera: surge de una economía que se achica.
2.El boom exportador es energético. Y eso es una bendición… y un riesgo.
El rubro Combustibles y Energía creció 167%, explicando buena parte del salto exportador.
Pero cuando un país depende de un solo motor:
- se vuelve vulnerable a los precios internacionales,
- se expone a ciclos de auge y caída,
- reprimeriza su matriz exportadora,
- corre el riesgo de una “enfermedad holandesa” criolla.
El petróleo puede darnos dólares. Pero no nos da diversificación, empleo calificado
ni densidad industrial.
3.El superávit no implica competitividad: implica restricción.
La caída de importaciones no es un síntoma de salud: es un síntoma de freno.
Cuando un país crece, importa más. Cuando un país se ajusta, importa menos.
El superávit argentino es, en parte, el reflejo de una economía que demanda menos porque produce menos.
4.Los socios comerciales muestran señales que no deberíamos ignorar.
Los datos del INDEC revelan déficits con:
- Brasil: –USD 106 millones
- Unión Europea: –USD 98 millones
- Paraguay: –USD 370 millones
Y superávits con EE.UU. y China explicados, en buena medida, por la caída de importaciones, no por un salto estructural exportador.
Argentina no está ganando competitividad sistémica: está ganando superávit por contracción interna.
5.Exportamos más, pero seguimos exportando poco.
Incluso con récord:
- exportamos menos que Chile,
- menos que Vietnam,
- menos que Malasia,
- menos que Polonia,
- menos que Turquía.
El problema argentino no es el superávit. El problema argentino es la escala.
Un país de 47 millones de habitantes no puede conformarse con exportar como un país de 6.
6.El superávit no es sostenible sin una agenda de facilitación y modernización
customs.
Si Argentina quiere que este ciclo no sea un paréntesis, necesita:
- infraestructura portuaria y logística moderna,
- aduanas interoperables y 100% digitales,
- corredores bioceánicos funcionales,
- certificaciones ambientales para CBAM,
- seguridad jurídica para inversiones,
- un régimen cambiario que no castigue al que exporta.
Sin esto, el superávit es un techo, no un piso.
7.El desafío no es sostener el superávit: es sostener la capacidad exportadora.
El país necesita una estrategia, no una estadística.
Una política de Estado que:
- diversifique la matriz exportadora,
- reduzca la dependencia energética,
- aumente la productividad industrial,
- facilite el comercio en lugar de administrarlo,
- convierta a la Aduana en una plataforma de competitividad,
- integre a Argentina a las cadenas globales de valor.
El superávit es una foto. La competitividad es una película.
Conclusión: exportar más petróleo no es exportar más país.
El récord comercial es una buena noticia. Pero no es un modelo. No es un rumbo. No es una garantía.
Argentina no necesita un superávit récord: necesita un superávit sostenible.
Y eso solo se logra cuando un país deja de depender de un boom y empieza a depender de sí mismo.
The author has a degree in Administration and a Master's degree in International Relations (UNCBA), with an outstanding career as an official of the Customs Regulation and Control Agency (ARCA) for 39 years. A former OAS and Spanish Government fellow, he has been a university professor at undergraduate and graduate levels in various Argentine universities for 33 years, and a member of the Soft Landing World Network.
Foreign Trade specialist and independent consultant, he is the author of the books: "Customs Operations from A to Z", as well as"Intangibles: how to export services and not die trying"He has held important positions such as Deputy Director General of Metropolitan Customs Operations, Regional Director of the Waterway, and Administrator of the Customs of Córdoba and Rosario. He has served as First General Counsel at the General Directorate of Customs – Aduana Córdoba, and currently works as a foreign trade consultant.









