El Salvador registra el tiempo promedio de despacho aduanero más bajo de América Latina, con alrededor de tres días por envío de exportación, según un libro publicado en 2025 por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este dato se enmarca en un análisis más amplio sobre competitividad, eficiencia institucional y funcionamiento de los mercados en la región.
La publicación, titulada «Mercados y desarrollo: cómo la competencia puede mejorar vidas«, propone una mirada integral sobre las reformas necesarias para fortalecer la competencia en América Latina y el Caribe. Más allá de las leyes antimonopolio, el BID analiza las barreras que limitan el funcionamiento de los mercados, como cargas regulatorias, déficits de infraestructura, restricciones comerciales y debilidades institucionales.
En ese contexto, el organismo destaca que fortalecer la capacidad del Estado y diseñar políticas públicas eficaces es clave para promover la competencia, la innovación y el empleo, y subraya que avanzar en estas reformas requiere “evidencia sólida” que permita identificar obstáculos y medir impactos concretos, como los tiempos de despacho en frontera.
En esa línea, el BID explica que el desempeño de El Salvador es resultado de inversiones en infraestructura fronteriza, modernización de procesos y políticas de facilitación del comercio implementadas en los últimos años, lo que coloca al país por debajo del umbral de cinco días en los tiempos promedio de despacho.
Esto se puede visualizar en una gráfica del BID, que mide los días promedio que tarda un envío de exportación en pasar por la aduana desde su punto final de salida nacional. En ella, El Salvador aparece en la primera posición, con un tiempo cercano a los tres días, junto con Uruguay y Guatemala, mientras que la mayoría de los países de América Latina y el Caribe superan ese registro.

Al explicar esta medición, el BID señala que el indicador refleja “los retrasos procedimentales y la eficiencia administrativa de la tramitación de las exportaciones”, y advierte que los tiempos prolongados en frontera funcionan como barreras no arancelarias que encarecen el comercio y reducen la competitividad. En contraste, los países con despachos más ágiles logran mayor integración a los mercados internacionales y mejores condiciones para sus empresas. Economías como Brasil, Guyana y Suriname enfrentan retrasos que superan los 10 días, lo que, según el BID, “aumenta el costo de las exportaciones, especialmente para las empresas más pequeñas y menos conectadas”, y puede debilitar la presión competitiva.
El organismo destaca además que la facilitación del comercio tiene efectos directos sobre la competencia y los precios: “La simplificación de los procedimientos fronterizos puede reducir los tiempos de envío y reforzar los efectos procompetitivos de la apertura comercial”, y señala que las fronteras pueden dejar de ser “cuellos de botella costosos” para convertirse en “eficientes puertas de entrada”.
Este resultado coincide con las acciones ejecutadas por la Dirección General de Aduanas (DGA) en los últimos años, que incluyen la modernización de los puntos fronterizos de Las Chinamas, San Cristóbal y La Hachadura, la integración de puestos fronterizos con Guatemala y Honduras, la implementación de los Acuerdos de Reconocimiento Mutuo (ARM) y herramientas como la Declaración Anticipada de Mercancías, medidas que han contribuido a reducir los tiempos de espera en frontera, según indica el BID.
El documento puede descargarse en formato PDF.
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