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Aduanas protegiendo a la sociedad a través de la vigilancia y el compromiso

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El lema de la OMA para 2026

El lema de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) “Aduanas protegiendo a la sociedad a través de la vigilancia y el compromiso”, sintetiza en el contexto actual, la evolución de las aduanas desde su papel de meras recaudadoras a pilares de la seguridad nacional y el bienestar social. 

Importancia del lema

Reafirma que la misión de la aduana va más allá del control comercial constituyéndose en la primera línea de defensa contra amenazas como el tráfico de drogas, armas y mercancías falsificadas, que afectan directamente a los ciudadanos y la salud humana, animal, vegetal y ambiental.

Subraya el uso de herramientas modernas, como la gestión de riesgos y la tecnología de inspección no intrusiva, para monitorear el flujo de mercancías sin frenar el comercio legítimo y destaca la responsabilidad de los funcionarios aduaneros de actuar con transparencia y probidad, asegurando que sus acciones protejan la economía nacional y el medio ambiente. 

Trascendencia Global

Este enfoque promueve que las 186 administraciones miembros de la OMA compartan inteligencia y mejores prácticas para enfrentar delitos transfronterizos. La seguridad de la cadena de suministros internacional se ha convertido en uno de los ejes estructurales del comercio mundial del siglo XXI. A partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001, en New York, marzo de 2004 en Madrid y julio de 2005 en Londres, la preocupación por el terrorismo, el crimen organizado transnacional, el tráfico de drogas, armas y bienes culturales, así como el comercio ilícito, mercancías falsificadas y desechos peligrosos, mantienen en una constante revisión y reformulación del papel de las aduanas.

Al proteger a la sociedad de prácticas ilegales y competencia desleal, la aduana crea un entorno seguro que atrae inversiones y fomenta la competitividad de la industria local al no tratar de controlar para recaudar, sino para garantizar el cumplimiento regulatorio normativo mediante la gestión de riesgos compuestos y entretejidos (terrorismo, seguridad ambiental, humana, energética, ciberseguridad, fraude fiscal y aduanero, delitos ambientales) sin obstaculizar el despacho aduanero del comercio legítimo.

El lema impulsa a las aduanas a evolucionar frente a nuevos desafíos, como el comercio electrónico y las crisis sanitarias, manteniendo siempre el foco en la seguridad de la cadena de suministro global. 

En años recientes, la OMA ha reforzado este compromiso a través de lemas específicos para el Día Internacional de la Aduana, como el de 2025: «Las aduanas cumplen su compromiso con la eficiencia, la seguridad y la prosperidad». 

Desde el derecho aduanero contemporáneo, caracterizado por su complejidad normativa derivada del comercio globalizado, la seguridad económica y la digitalización, emerge el compromiso de cumplimiento regulatorio como eje transversal de la función pública aduanera. Este compromiso, sintetizado en el lema de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) para 2026 «Aduanas protegiendo a la sociedad a través de la vigilancia y el compromiso», destaca el papel esencial de las aduanas como escudos contra amenazas ilícitas (drogas, armas, falsificaciones, salud, humana, vegetal animal y ambiental) y facilitadoras del comercio lícito, promoviendo fronteras seguras y eficientes para garantizar la seguridad, la salud y la prosperidad económica global mediante la cooperación internacional y el uso de tecnologías.

Las aduanas van más allá de la recaudación fiscal, convirtiéndose en garantes del bienestar social al controlar el cumplimiento de normativas en el comercio internacional.

La vigilancia implica monitorear el flujo de mercancías y personas, mientras que el compromiso refleja la responsabilidad ética de los funcionarios aduaneros contra el crimen organizado.

Facilita el comercio exterior, aumentando la competitividad y atrayendo inversiones, al tiempo que combate actividades ilegales que afectan la seguridad nacional.

El lema enfatiza la necesidad de un enfoque moderno, colaborativo y tecnológico (como la protección del ambiente y la seguridad digital), que orienta el enfoque de los esfuerzos anuales de los miembros de la OMA en la adopción de medidas concretas para la seguridad y el crecimiento sostenible. 

El lema, además, reafirma su vinculación y materialización de los “planes estratégicos” de la OMA. El “Plan Estratégico 2022-2025”, y el más reciente “Plan Estratégico 2025-2028”, sitúan la seguridad de la cadena logística, como uno de los objetivos centrales al igual que la “facilitación del comercio”, la recaudación de tributos, y la protección de la sociedad frente a las “nuevas amenazas globales” (sanitarias, fitosanitarias, ambientales, de seguridad pública, etc.).

En las cadenas de suministro, dicho compromiso impulsa alianzas público-privadas y interoperabilidad tecnológica (IA, big data), fortaleciendo la trazabilidad desde la fábrica hasta destino final y protegiendo contra disrupciones, como triangulaciones o residuos peligrosos. Su enfoque sistémico en integridad logística eleva la resiliencia ante el crimen transnacional y los ciber-riesgos, promoviendo aduanas anticipatorias que tutelan la salud pública, el ambiente y la economía lícita, sin paralizar operaciones. Doctrinalmente, trasciende el control fronterizo para una gobernanza colaborativa que sostiene la confianza global en el comercio.​

Por otra parte, aumenta las responsabilidades de los agentes profesionales de aduana como auxiliares calificados, investidos de responsabilidades jurídicas que trascienden la mera representación privada para materializar la corresponsabilidad público-privada. Doctrinalmente, su intervención en la verificación pre y post despacho no solo facilita el comercio lícito, sino que tutela bienes jurídicos colectivos como la salud pública, la seguridad y la integridad financiera, alineándose con principios de gestión de riesgos, control selectivo y gobernanza colaborativa.​

En el mismo sentido, el derecho aduanero contemporáneo se caracteriza por una creciente complejidad normativa, derivada tanto de la intensificación del comercio internacional como de la proliferación de estándares regulatorios vinculados a la seguridad, la facilitación del comercio, la trazabilidad y la prevención de ilícitos aduaneros. En este contexto, la función aduanera del Estado no puede concebirse como una actividad exclusiva y cerrada, sino como una función pública ampliada, en la que intervienen sujetos privados investidos de responsabilidades jurídicas específicas.

Por consiguiente, el lema de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) propuesto para este año 2026 “Aduanas protegiendo a la sociedad a través de la vigilancia y el compromiso”, sintetiza la función de la aduana como autoridad estratégica de protección integral, más allá de la recaudación o el control formal del comercio. En el contexto 2025–2026, marcado por tensiones geopolíticas, digitalización acelerada, e-commerce masivo y criminalidad económica transnacional, el mensaje adquiere una fuerza jurídica y operativa particular.

“Protegiendo a la sociedad”: bien jurídico colectivo

La protección ya no se limita al erario. La aduana tutela bienes jurídicos:

  • Salud pública (medicamentos falsificados, alimentos inseguros).
  • Seguridad (armas, explosivos, precursores).
  • Economía lícita y competencia leal (subvaloración, dumping, fraude de origen).
  • Ambiente y patrimonio cultural (residuos peligrosos, especies CITES, bienes culturales).
  • Integridad financiera (TBML, evasión, lavado).

Doctrinalmente, la aduana actúa como autoridad administrativa de seguridad económica, con deberes de prevención, detección y disrupción del ilícito transfronterizo.

“Vigilancia”: inteligencia, riesgo y control selectivo

La vigilancia moderna no es inspección indiscriminada. Es gestión de riesgos basada en inteligencia:

  • Analítica de datos, perfiles dinámicos y control no intrusivo.
  • Interoperabilidad de sistemas y trazabilidad documental.
  • Enfoque en operaciones, rutas, actores y mercancías críticas.
  • Anticipación (pre-arrival/pre-embarque) y controles post despacho.

Este enfoque se alinea con el control selectivo y con la proporcionalidad administrativa: más eficacia, menos fricción.

“Compromiso”: corresponsabilidad público-privada

El compromiso implica gobernanza colaborativa:

  •  Alianzas Auxiliares de la función pública aduanera y operadores confiables (OEA).
  • Coordinación interinstitucional (aduanas, policía, fiscalías, sanidad, ambiente).
  • Cooperación internacional y asistencia mutua.
  • Cultura de cumplimiento y ética operativa en la cadena logística.


Aquí convergen la facilitación del comercio y la seguridad: cumplir es facilitar; confiar exige verificar.

Lectura estratégica 2025–2026

El lema responde a desafíos concretos:

  • E-commerce y de minimis: volumen, fragmentación y fraude serial.
  • Reconfiguración arancelaria y geopolítica: triangulaciones, origen ficticio.
  • Crimen organizado transnacional: sofisticación financiera y documental.
  • Digitalización: IA, big data, ciber-riesgos.

La OMA propone una aduana anticipatoria, conectada y ética, capaz de proteger sin paralizar.

El lema de la OMA es el marco conceptual que permite reconciliar seguridad y facilitación como funciones complementarias, no opuestas.

Dentro de este esquema, los agentes profesionales de Aduana adquieren una relevancia doctrinal y práctica central, al configurarse como auxiliares calificados de la función pública aduanera y como actores estratégicos en la verificación y control del cumplimiento normativo y regulatorio.

Naturaleza jurídica de los agentes profesionales de Aduana

Los agentes profesionales de Aduana por su habilitación de fiscalización en el pre y post despacho aduanero, en la materialización del cumplimiento regulatorio normativo, se sitúan en una posición jurídica singular: a medio camino entre la actividad privada y el ejercicio indirecto de funciones públicas.

Desde una perspectiva doctrinal, puede sostenerse que estos agentes participan de la función pública aduanera en carácter de auxiliares, en tanto colaboran de manera directa y necesaria con la administración aduanera en la correcta aplicación de la legislación vigente. Su actuación se encuentra sujeta a requisitos de idoneidad técnica, ética profesional y responsabilidad administrativa, civil e incluso penal, lo que refuerza su carácter de sujetos calificados del sistema aduanero.

Los agentes de Aduana como auxiliares de la función pública aduanera

La noción de auxiliar de la función pública aduanera se fundamenta en la delegación funcional que el Estado realiza sobre determinados actos materiales y técnicos vinculados a las operaciones de comercio exterior. En este marco, los agentes profesionales de Aduana:

  • Aplican normas aduaneras, tributarias y regulatorias en representación de los operadores.
  • Interactúan directamente con la autoridad aduanera en procedimientos de importación, exportación y tránsito.
  • Contribuyen a la correcta determinación de tributos, regímenes aduaneros y tratamientos arancelarios.

Esta colaboración no implica una transferencia de potestades soberanas, pero sí una participación en la ejecución práctica de la política aduanera del Estado, lo que justifica su calificación como auxiliares de la función pública.

Pilar de verificación y control del cumplimiento normativo y regulatorio

En los sistemas aduaneros modernos, el cumplimiento normativo (compliance) se ha convertido en un eje estructural. Los agentes profesionales de Aduana desempeñan un rol clave como primer nivel de verificación del cumplimiento regulatorio, actuando como filtros técnicos y jurídicos antes de la intervención directa de la autoridad aduanera.

Su función como pilar del control normativo se manifiesta, entre otros aspectos, en:

  • La verificación documental y clasificatoria de las mercaderías.
  • El control del cumplimiento de normas de origen, valor en aduana y clasificación arancelaria.
  • La observancia de regulaciones no arancelarias, tales como medidas sanitarias, fitosanitarias, de seguridad, ambientales o técnicas.
  • La prevención de contingencias legales y fiscales derivadas de errores u omisiones en las declaraciones aduaneras.

De este modo, los agentes de Aduana no solo facilitan el comercio legítimo, sino que contribuyen activamente a la protección de los intereses fiscales, económicos y de seguridad del Estado.

Responsabilidad profesional y ética en el ejercicio de la función auxiliar

La condición de auxiliares de la función pública aduanera implica un elevado estándar de responsabilidad profesional. La doctrina coincide en que el agente de Aduana debe actuar conforme a principios de legalidad, diligencia, buena fe y lealtad institucional, equilibrando los intereses de su representado con el respeto estricto al ordenamiento jurídico.

La responsabilidad del agente no se limita al cumplimiento formal de los procedimientos, sino que se extiende a un deber activo de asesoramiento correcto, prevención de riesgos y rechazo de prácticas contrarias a la normativa vigente.

A manera de conclusión 

La evolución del compromiso de cumplimiento normativo aduanero y de comercio exterior consagra a los agentes profesionales como pilares estratégicos de la función pública, reconciliando facilitación comercial con protección en un contexto de tensiones geopolíticas y e-commerce transnacional. Al interiorizar el lema OMA 2026, estos actores no solo verifican el acatamiento de normas arancelarias, sanitarias y ambientales, sino que fortalecen la proporcionalidad administrativa mediante diligencia ética y prevención de ilícitos. Así, su rol auxiliar legitima un sistema aduanero anticipatorio y ético, esencial para la disrupción del crimen organizado y la promoción de una economía global integrada y segura. 

El lema de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) “Aduanas protegiendo a la sociedad a través de la vigilancia y el compromiso” más que una indicación, es un compromiso irreversible con la sostenibilidad y seguridad del comercio internacional lícito. 

Doctor en Derecho por la Universidad Centroamericana (UCA), Nicaragua. Miembro fundador de la Academia Internacional de Derecho Aduanero en Barcelona (ICLA), España, y de la Asociación Centroamericana de Juristas de la Integración. Actualmente, se desempeña como Asesor Jurídico de la Asociación Internacional de Agentes Profesionales de Aduana (ASAPRA). Posee certificaciones en Incoterms 2020 por la ICC y en las 40 Recomendaciones del GAFI por el GAFILAT, con especialización en Derecho Aduanero y Tributario.

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