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MERCOSUR – Unión Europea: de la construcción política al desafío técnico 

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Finalmente, y con todo el esfuerzo que implicó el proceso, el día llegó: este 17 de enero de 2026 se celebra en Asunción la ceremonia oficial de suscripción del Acuerdo de Asociación entre el MERCOSUR y la Unión Europea, siendo la sede elegida para la ocasión el Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central del Paraguay. Desde el punto de vista protocolar, esta ceremonia será presidida en algunos casos por los Jefes de Estado y en otros por los Ministros de Relaciones Exteriores. Como parte del evento, los jefes de delegación de los países miembros del flamante Acuerdo MERCOSUR – Unión Europea harán uso de la palabra, para luego dar paso a la firma y suscripción de los instrumentos por parte de los Ministros de Relaciones Exteriores de los Estados Parte Signatarios del MERCOSUR y el Comisario de Comercio y Seguridad Económica de la Unión Europea.

Ahora bien, desde la óptica de las implicancias operativas mañana seremos testigos de un paso que redefine nuestro horizonte comercial. Con un mercado potencial de 700 millones de consumidores y un PIB combinado de USD 22 billones, el acuerdo no solo busca la reducción arancelaria, sino una reingeniería de la inserción internacional del Mercosur en general y en particular para la Argentina. 

Más allá de los titulares, para quienes trabajamos en el día a día del comercio internacional, empieza la verdadera carrera: “la adecuación técnica”.

En efecto, entre los grandes cambios a nivel técnico creo oportuno destacar los siguientes:

  • ¿Posible nivelación del «Campo de Juego»?: Uno de los aspectos técnicos más relevantes es la eliminación de las asimetrías competitivas. Hasta hoy, Argentina enfrentaba desventajas frente a competidores directos que ya operan con la UE. Este acuerdo intenta igualar las condiciones de acceso, eliminando el «costo de no pertenecer» que afectaba la competitividad de las exportaciones locales.
  • Desgravación arancelaria: Asimetría a Favor del MERCOSUR: El cronograma de liberalización comercial ha sido diseñado con plazos diferenciados para permitir la adaptación del entramado productivo regional contemplando una desgravación inmediata (arancel 0%) para el acceso del 15% de productos provenientes de UE al Mercosur, y del 76% del Mercosur hacia la UE. Y el resto se distribuye en desgravaciones graduales de 4, 7 y 10 y 15 años.
  • El Sector Automotor y la Movilidad Sustentable: El acuerdo contempla una apertura gradual y estratégica para la industria automotriz, con plazo de desgravación largo para determinados vehículos, nuevas tecnologías y medidas de salvaguardia especiales aplicables.
  • Facilitación del Comercio y Barreras No Arancelarias: Más allá de los aranceles, el texto técnico pone énfasis en la previsibilidad en lo que refiere a SPS (Sanitarias y Fitosanitarias), mecanismo de Consultas ágil, estándares Globales y alineamiento con las mejores prácticas internacionales en procedimientos aduaneros, garantizando un despacho de mercaderías más rápido y eficiente.
  • Reglas de Origen y el cambio de paradigma de la certificación a la autodeclaración: Históricamente, en el Mercosur se operaba bajo un sistema de certificación por entidades. Sin embargo, hace algunos años se ha venido incorporando el mecanismo de “auto certificación” en el bloque. Es mencionable que el esquema con la UE se basa en la autodeclaración de origen por parte del exportador (o productor) y si bien existe un período de transición para adaptar los sistemas, la auto certificación para este Acuerdo es un hecho.
  • Inversión Extranjera Directa (IED) y Suministros: La UE ya es uno de los principales inversores en Argentina con un 40% de la IED total.

Conclusión

La firma del Acuerdo es el punto de partida, no la meta. La ventana de tiempo que se abre ahora es oro puro para las empresas que buscan liderar el mercado sobre todo en los de mayor potencial como son el agroindustrial y de servicios. Quien entienda primero la «letra chica», será quien mejor aproveche los aranceles preferenciales desde el minuto uno. Es momento de planificar. El 2026 nos pone a prueba con los deberes para hoy (no para cuando entre en vigor).

El mensaje para los operadores comerciales es claro: hay que tomar nota y hacer los deberes ahora. Aunque los congresos nacionales deben ratificar el acuerdo y correrán plazos de implementación graduales, la ventaja competitiva será de quienes se preparen con tiempo.

  • Comenzar a prever una auditoría de insumos: Analizar si nuestros productos cumplen con los criterios de transformación sustancial (salto de partida o valor agregado regional, generalmente con un tope de materiales no originarios del 50%).
  • Acumulación de origen: Entender cómo los insumos europeos pueden ayudarnos a «calificar» como originarios para reexportar con beneficio a la propia UE o dentro del bloque.
  • Sistemas de gestión: Implementar registros que permitan sustentar una autodeclaración ante una eventual verificación de origen años después de la operación.

Y esto es apenas el comienzo de una nueva etapa…

Licenciada en Comercio Internacional (Universidad Nacional de Luján) con estudios de Postgrado en la Maestría en Relaciones Económicas Internacionales (Universidad Nacional de Tres de Febrero). Ha sido becaria para desarrollo profesional de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la Escuela de Leyes de la Universidad George Washington, (USA). En el ámbito académico, es profesora en la Universidad Nacional de Luján. En el ámbito profesional, es funcionaria de la Secretaría de Comercio dependiente del Ministerio de Economía de la Nación, desde 2005. Actualmente es Coordinadora Nacional del Comité Técnico N°3 "Normas y Disciplinas Comerciales" a cargo de las negociaciones de reglas de origen del MERCOSUR; además, Coordinadora Nacional Alterna del Comité Técnico N°8 "Transposición de nomenclatura de acuerdos comerciales con terceros países y grupos de países" también del MERCOSUR.

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