La CAC manifiesta su preocupación por el «Impuesto a la riqueza»

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La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) expresó su preocupación por el «Impuesto a la riqueza», que parece estar cerca de volverse una realidad preocupante. Esta semana, se conoció que el kirchnerismo ya tiene los votos para aprobarlo.

Por medio de un comunicado la CAC señaló que «entiende que la progresividad es una característica bienvenida de los esquemas impositivos, pero también que antes de avanzarse con una obligación extra debe tenerse en cuenta que en el país ya existen tributos que están en función de la capacidad económica del contribuyente, como lo son el Impuesto a las Ganancias y el Impuesto sobre los Bienes Personales, gravando este último los mismos bienes sobre los que se intenta aplicar el gravamen que se proyecta y cuyas alícuotas se incrementaron en hasta 9 veces en el último año.»

Además, desde la entidad están convencidos de que la expansión de la actividad, la reducción de la pobreza y la corrección del déficit fiscal, para ser sostenibles, requieren de la existencia de un sector privado dinámico y moderno, por lo que ven difícil que se logre si se siguen incrementando las cargas que recaen sobre él.

En su comunicado, la CAC considera que «la reducción del desequilibrio fiscal demanda una paulatina baja del gasto público, a través de la supresión de ineficiencias varias y de una progresiva sustitución de los programas de asistencia –muy necesarios en la emergencia– por empleo privado genuino. Asimismo, que en materia de ingresos fiscales se requiere una reforma tributaria integral que consolide la progresividad del sistema, resuelva su extrema complejidad, provoque la disminución sustancial de la informalidad –que constituye una competencia desleal para los que sí cumplen con sus obligaciones–, incentive la inversión, promueva la creación y el desarrollo de empresas y armonice asimetrías territoriales y de dimensión.»

Si bien desde la entidad están de acuerdo en que la situación del país es muy complicada, consecuencia de la pandemia de coronavirus y las restricciones asociadas, advierten que no debe olvidarse que nuestro país tiene una larga tradición en impuestos nacidos en la emergencia, casi siempre distorsivos, que acaban por perpetuarse, incrementando el cada vez más alto “costo argentino”.

Para finalizar la CAC reitera su preocupación por la iniciativa mencionada y aboga por que se encuentren otros caminos para la necesaria consolidación fiscal, en beneficio de la inversión, la generación de empleo y el progreso económico y social del conjunto de la Nación.