Huella de Carbono en las exportaciones de América Latina

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América Latina y el Caribe  ya están sufriendo los efectos del calentamiento global. Producir un bien, transportarlo, exportarlo, consumirlo y gestionar (o no) sus residuos genera emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que son medidas a través de la llamada “huella de carbono”. La reducción de esta huella puede ser una oportunidad para hacer más competitivas las exportaciones de la región. Para esto, el  Banco Interamericano de Desarrollo (BID) cuantifica, en un reciente informe, el crecimiento de este indicador ambiental relacionado con el comercio internacional de la región.

Lo interesante – según planteó el BID en su estudio Footprint of Export-Related GHG Emissions from Latin America and the Caribbean– está en que “las emisiones de gases de efecto invernadero de las exportaciones latinoamericanas y caribeñas aumentaron considerablemente en los últimos 25 ó 30 años”, y como dato clave destaca que “tanto la producción como el transporte de bienes se relacionan con dicho incremento”.

Volumen, composición y destino

Desde el BID explican que “el comercio internacional ha crecido a un ritmo sin precedentes desde mediados del siglo XX, y la región no se equiparó hasta la liberalización de principios de los 90”. Señalan: “Desde entonces y hasta la crisis financiera, las exportaciones de América Latina y el Caribe se dispararon desde USD 67,000 millones hasta USD 869,000 millones”. Este volumen equivale a una tasa de crecimiento anual del 15%.

Además, el estudio indica que se ha producido una transformación radical tanto en la composición como en el destino del comercio regional. “Los productos básicos mineros y agrícolas representan más del 47% de las ventas, impulsados principalmente por los envíos a Asia”, subraya. Las exportaciones de América Latina y el Caribe pasaron del 5% en 1990 al 18% en 2020.

Huella del carbono

El trabajo puntualiza que estos cambios en el volumen, la composición y el destino del comercio dieron lugar a un aumento significativo de la huella del carbono relacionada con las ventas regionales. Las emisiones de carbono entre 1990 y 2004 subieron de 136 a 1049 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente (Mt CO2eq).Con la crisis financiera disminuye gradualmente a 640 Mt CO2eq en 2011 para aumentar nuevamente a 708 Mt CO2eq en 2014.

El BID desagrega estas emisiones entre aquellas relacionadas con la producción de bienes y aquellas relacionadas con el transporte internacional de dichos bienes.

En ese sentido, indica que en 2014, las emisiones relacionadas con la producción de las exportaciones de ALC se situaron en 535 Mt CO2eq y solo representaron el 4% del total mundial.

En cuanto a los sectores, el estudio dice que las exportaciones del sector manufacturero representaron el 72%, las exportaciones agrícolas el 10% y las exportaciones mineras el 18%.

También expresa que las emisiones relacionadas con la producción de las exportaciones aumentaron un 375% entre 1990 y 2014.

El informe encuentra que el efecto de escala (salto significativo de los volúmenes exportados) fue el principal impulsor de este aumento de las emisiones. Por el contrario, la tecnología, la composición de los bienes y la composición de los países de origen disminuyeron las emisiones.

Al analizar los modos de transporte, el informe señala que el marítimo es el que más contribuye con emisiones de CO2 relacionadas con las exportaciones de América Latina y el Caribe. En 2018, el CO2 del transporte relacionado con las exportaciones de ALC fue de 234 Mt y representó el 17% del total mundial. El transporte marítimo constituyó el 53%, el transporte aéreo el 23%, el transporte de mercancías por carretera el 23% y el ferrocarril solo el 1%.

En cuanto a los sectores, el manufacturero es el de mayor incidencia. Entre 1990 y 2018, las emisiones de CO2 del transporte relacionadas con las exportaciones de ALC aumentaron en 188 Mt.

El efecto escala representó el 60% de este aumento, la composición de socios el 27% (socios más distantes, como los países en desarrollo de Asia), el efecto de la tecnología el 12%, la composición de bienes el 2% y la composición de orígenes tuvo un impacto negativo en emisiones (-1%), probablemente debido a que los países con una matriz de transporte más ecológica aumentaron su participación en las exportaciones, en palabras del BID.

En este contexto, hay un espacio importante para una agenda de negocios positiva frente al cambio climático. Según el BID, esto abre oportunidades para que los formuladores de políticas promuevan estrategias de política comercial para abordar el cambio climático y, al mismo tiempo, “preservar los beneficios del comercio y la integración”. Algunos socios comerciales de la región, como la Unión Europea, ya promueven instrumentos para que los consumidores prefieran productos bajos en carbono. (Estudio «Footprint of Export-Related GHG Emissions from Latin America and the Caribbean») (Blog ¿Cuál es la relación entre el comercio internacional y la huella de carbono en América Latina y el Caribe?)