El BID analiza la eliminación de barreras logísticas para el comercio electrónico transfronterizo

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El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó una revisión de  las deficiencias que existen en el proceso logístico en América Latina para el comercio electrónico transfronterizo, y concluye con recomendaciones para mejorar los tiempos de entrega y los costos, dinamizar este intercambio y facilitar la conformación de un mercado electrónico regional.

El informe titulado “Eliminación de barreras al comercio digital: desafíos de logística” encuentra que  los  principales cuellos de botella se identifican en el paso por la aduana (exportación e internación) y en la última milla (el transporte del paquete desde el último punto de la red de distribución hasta el destino final). Enfatiza que el primero retarda la entrega diez días en promedio, mientras que el segundo (aunque no es exclusivo del comercio transfronterizo) tiene un impacto importante tanto en tiempo como en costo.

Por ese motivo, el análisis señala que para promover ese comercio electrónico entre los países son necesarios cambios en los procesos de importación que permitan que la mercancía cruce las fronteras ágilmente. Esto implica mejorar la infraestructura aduanera, reducir los requisitos y simplificar los procesos. Es también indispensable facilitar el acceso a información (mercado, agentes, regulación, requerimientos, restricciones, etc.) para incursionar en esta actividad; la información existente “es exigua y heterogénea”, lo que agrega enorme incertidumbre al proceso, dice el BID.

Las recomendaciones se agrupan en tres categorías. Por un lado, están las acciones en las que organismos internacionales pueden jugar un papel de liderazgo, principalmente en generar y sistematizar información relevante para los participantes. También, se hacen recomendaciones que necesariamente requieren de la cooperación entre los países (bilateral o multilateral) para armonizar los procesos de entrada y salida de la mercancía, así como para promover la implementación de un proceso de logística inversa eficiente. Por último, se sugieren acciones cuya implementación depende únicamente de cada uno de los países de la región, con el objetivo de modernizar la infraestructura aduanera, repensar el papel de las empresas de correos y promover el crecimiento de las plataformas de entrega local.

El informe alienta a aprovechar el potencial del comercio electrónico y eliminar “barreras que siguen funcionando como una camisa de fuerza”. Muchas de ellas son estructurales (PIB, demografía, infraestructura de transportes y comunicaciones), otras son consecuencia de regulaciones inadecuadas (obsoletas, proteccionistas o pensadas para alcanzar otros objetivos), otras están ligadas a la apropiación de las nuevas tecnologías (uso de internet y de medios de pago) y otras son resultado de deficiencias en las redes de logística, detalla el informe.

El BID sostiene que el comercio electrónico transfronterizo aumenta considerablemente las oportunidades de realizar transacciones beneficiosas, tanto para compradores como para vendedores. Para los consumidores crece el número de opciones en términos de cantidad, calidad y precio. Para vendedores, permite a empresas exportadoras, incluso las pequeñas, acceder a un mercado potencial significativamente mayor y unirse a las cadenas de valor mundial (GVC o Global Value Chains).

Cabe destacar que la principal diferencia entre el comercio electrónico nacional y el transfronterizo es la necesidad de que los bienes crucen fronteras, lo que implica contar con redes de logística más sofisticadas que incluyan un mayor número de actores.

Ventajas para América Latina

La publicación subraya la relevancia del comercio electrónico en todas las economías del mundo. En América Latina ha venido creciendo a una tasa anual de 14,9% desde 2014; desde 2020, a raíz de la pandemia de COVID-19, se está observando un crecimiento sustancialmente mayor. No obstante, dice el BID,  la participación de esta modalidad de comercio en el PIB regional es de las más bajas a nivel global, alcanzando apenas el 0,77%, comparado con el 3,11% a nivel mundial.

Sin embargo, tres países (Argentina, Brasil y México) concentran más del 70% del comercio electrónico de la región. El BID aclara que si bien  la mayor parte de este comercio corresponde a flujos comercializados dentro de un país, las ventas transfronterizas en 2021 deberán alcanzar alrededor del 37% del total, equivalentes a aproximadamente 78 mil millones de dólares,  lo que implica una tasa de crecimiento sostenido del 42% durante un lustro.

La publicación destaca que dos de esos países se encuentran entre los diez cuyo comercio electrónico tuvo en 2018 uno de los mayores crecimientos a nivel mundial. Argentina se ubicó en la posición número 10 de los países con mayor crecimiento de su comercio electrónico y México se ubicó en la posición 2, tan sólo detrás de Indonesia. En esta lista, también se encuentra Colombia, con un crecimiento del 45%, colocándose en la cuarta posición.

También identifica que el comercio electrónico permite aumentar el número de países con los que se entabla una relación comercial. A este respecto,  la  CEPAL reporta que en la región, el 49% de las empresas que venden en línea tienen relaciones con tres o más países; en contraste, tan sólo el 12% de las empresas que no realizan ventas por internet tienen vínculos con más de tres países.

Por ese motivo, el informe considera que es posible que América Latina obtenga ventajas por la incorporación a mayor escala en el comercio electrónico transfronterizo, por lo que es necesario recomendar ocho políticas para eliminar las barreras que pueden enfrentar los países para que una mayor proporción de empresas participe de los esfuerzos de recuperación nacional, regional e internacional vía esta modalidad de comercio electrónico.

El Banco Interamericano de Desarrollo realizó este trabajo basado principalmente en el estudio de publicaciones anteriores, en el análisis detallado de las cuestiones, en búsqueda y examen de información de fuentes secundarias y en entrevistas realizadas a personas con conocimiento amplio o específico del tema. (Eliminación de barreras al comercio digital: desafíos de logística)