WEF: Competitividad mundial tropieza con transformación tecnológica

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La economía mundial no está preparada para el cambio que conlleva la interrupción tecnológica. Eso es lo que revela una importante actualización del Índice de Competitividad Mundial que anualmente publica el Foro Económico Mundial (WEF, en inglés).

El WEF advierte que mientras Estados Unidos es el país más cercano a la “frontera competitiva”, las políticas gubernamentales tienen que ponerse al día para evitar que los rápidos cambios tecnológicos supongan un obstáculo para la competitividad. Y es que más de las tres cuartas partes de las economías carecen de la suficiente capacidad de innovación. Una cuestión que, según el estudio, repercute en la competitividad económica.

El índice anual , dado a conocer este miércoles (17.10.2018) evalúa la competitividad nacional de 140 economías. Y lo hace a través de los factores que determinan el nivel de productividad de una economía: sus instituciones, infraestructuras y dinamismo empresarial, entre otros.

Nuevo índice de competitividad

El WEF ha renovado el índice de competitividad. Esta reforma pretende reflejar la naturaleza cambiante de la competitividad económica en la era de la innovación rápida y las tecnologías digitales, que definen la cuarta revolución industrial. El foro sostiene que se corre el riesgo de que estos retos impacten de manera negativa en el crecimiento y en la productividad futuros.

Entre estos factores se incluyen la competitividad son: la generación de ideas, la cultura empresarial, la apertura y la agilidad. Al redefinir la forma en que las personas trabajamos, vivimos e interactuamos, la cuarta revolución industrial está perturbando las economías y las sociedades. Según el WEF, esto ofrece la posibilidad de saltarse etapas del desarrollo, pero también hace que el camino hacia el desarrollo sea menos seguro.

Apertura e inclusión

Como consecuencia de las crecientes tensiones comerciales, el WEF pide a los gobiernos que se resistan a las medidas proteccionistas impulsadas por intereses a corto plazo y solicita en su lugar mayor apertura para fomentar la competitividad y el crecimiento a largo plazo. El informe afirma que “la búsqueda de la competitividad nacional no debilita la cooperación internacional; de hecho, la apertura contribuye a la competitividad”.

Los resultados también presentan un fuerte argumento a favor de políticas como las redes de seguridad y los impuestos progresivos para mejorar las condiciones de las personas a las que la globalización les ha repercutido negativamente. Mientras la tecnología tiene la capacidad de mejorar el desarrollo, Saadia Zahidi, miembro de la junta directiva y directora del Centro para la Nueva Economía y Sociedad del WEF, en un comunicado de prensa ha señalado que “no es la fórmula mágica, por sí sola. Los países deben invertir en las personas y las instituciones para ofrecer la prometida tecnología.

Índice 4.0

El índice de competitividad– en su cuarta revisión importante desde que se creó en 1979– refleja una nueva comprensión de la competitividad en la era de la innovación rápida y transformadora.

En torno al 60% de los 98 indicadores de este año son nuevos para incorporar la preparación de las economías de cara a los desafíos del futuro. Se han incluido, entre otros, el capital social, los fondos para negocios disruptivos, o el uso de internet. El índice (con una escala, para cada indicador, de 0 a 100) muestra lo cerca que la economía está del estado ideal o de la “frontera” de la competitividad.

Argentina

Argentina ocupa el puesto 81 en general. El puntaje de competitividad es de 57.5, y se encuentra en el lugar 11 entre las economías latinoamericanas y caribeñas. El puntaje general es impulsado principalmente por sus factores de capital humano en Salud y Habilidades. El país también obtiene sus mejores calificaciones en tamaño de mercado con el ranking 34 en la clasificación general, y el tercero en la región con una puntuación de 68,8.

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