Los Estados Miembros de la UNESCO adoptan el primer acuerdo mundial sobre la ética de la inteligencia artificial

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El texto que acaba de adoptar la Unesco exige que los gobiernos eduquen a sus ciudadanos en derechos digitales que pretende proteger.

Los Estados miembro de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) adoptaron el jueves (25.11.2021) un texto histórico que  define los valores y principios comunes necesarios para garantizar el sano desarrollo de la inteligencia artificial (IA).

La inteligencia expresada por máquinas está presente en la vida cotidiana, desde la reserva de vuelos y la solicitud de préstamos hasta la conducción de coches sin conductor. También se utiliza en ámbitos especializados, como la detección del cáncer, o para ayudar a crear entornos inclusivos para personas con discapacidad.

Según la UNESCO, la IA también apoya la toma de decisiones por parte de los gobiernos y el sector privado, y ayuda a abordar problemas globales como el cambio climático y el hambre en el mundo.

Sin embargo, el organismo especializado de las Naciones Unidas advierte que la tecnología «conlleva desafíos sin precedentes».

«Estamos viendo un aumento de los prejuicios de género y étnicos, amenazas significativas a la privacidad, la dignidad y la autonomía, los peligros de la vigilancia masiva y el aumento del uso de tecnologías de IA poco fiables en la aplicación de la ley, por nombrar algunos. Hasta ahora no existían normas universales para abordar estas cuestiones», explica la UNESCO en un comunicado.

En este sentido, el texto adoptado, que no es legalmente vinculante, pretende orientar la construcción de la infraestructura jurídica necesaria para garantizar el desarrollo ético de esta tecnología.

«El mundo necesita normas para garantizar que la inteligencia artificial beneficie a la humanidad. La Recomendación sobre la ética de la IA es una respuesta importante. Establece el primer marco normativo mundial, al tiempo que otorga a los Estados la responsabilidad de aplicarlo a su nivel. La UNESCO apoyará a sus 193 Estados miembros en su aplicación y les pedirá que informen periódicamente sobre sus progresos y prácticas», declaró la directora de la UNESCO, Audrey Azoulay.

El texto pretende destacar las ventajas de la IA, al tiempo que reduce los riesgos que también conlleva. Según la UNESCO, ofrece una guía para garantizar que las transformaciones digitales promuevan los derechos humanos y contribuyan a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, abordando cuestiones en torno a la transparencia, la rendición de cuentas y la privacidad, con capítulos políticos orientados a la acción sobre la gobernanza de los datos, la educación, la cultura, el trabajo, la atención sanitaria y la economía.

Uno de sus principales llamamientos es la protección de los datos, yendo más allá de lo que hacen las empresas tecnológicas y los gobiernos para garantizar a los individuos mayor protección, asegurando la transparencia, la agencia y el control sobre sus datos personales. La recomendación también prohíbe explícitamente el uso de sistemas de inteligencia artificial para la puntuación social y la vigilancia masiva.

El texto también subraya que los actores de la IA deben centrarse en los métodos de uso eficiente de los datos, la energía y los recursos que ayudarán a hacer de la IA una herramienta más importante en la lucha contra el cambio climático y en la solución de los problemas medioambientales.

«Las decisiones que afectan a millones de personas deben ser justas, transparentes y contestables. Estas nuevas tecnologías deben ayudarnos a afrontar los grandes retos de nuestro mundo actual, como la creciente desigualdad y la crisis medioambiental, y no a profundizarlos», declaró la Subdirectora General de Ciencias Sociales y Humanas de la UNESCO, Gabriela Ramos. (Comunicado de la UNESCO)