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El comercio exterior argentino ante la posibilidad de ingresar al siglo XXI

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El comercio exterior se encuentra atravesando probablemente la mayor crisis de su historia. Con la cadena de pagos a nivel internacional rota, los proveedores internacionales cancelan envíos, retienen documentos o incluso inician acciones legales contra las empresas argentinas. Éstas ya no saben qué hacer, ni cómo continuar. Ante el cambio de administración se plantean grandes desafíos, pero de superarlos una nueva etapa puede dar paso. 

Un comercio exterior más organizado, con previsibilidad, con nuevas y mejores tecnologías abocadas a mejorar las prácticas y no enfocado generar distorsiones sería el camino por seguir.

¿Las importaciones se liberan?

Dentro de las propuestas de campaña de La Libertad Avanza siempre abogó por el libre comercio. Esto significa que deberían desaparecer tanto la SIRA, como la SIRASE, pero al mismo tiempo sería necesario que se desarmaran todas las disposiciones del BCRA y de la Comisión Nacional de Valores que impiden que la operación se lleve adelante en los términos que se negocian entre las partes.

Lamentablemente, la situación macroeconómica argentina nos da la pauta de que es muy probable que esto no suceda de inmediato. ¿Por qué? Las reservas brutas se encuentran en torno a los USD 23.000 millones y las netas internacionales están en valor internacionales negativos de USD 11.000 millones. 

Sería necesario contar con un afluente de dólares considerable para poder tener la estabilidad suficiente como para tomar decisiones de apertura total. Pero ¿qué podríamos esperar en el corto plazo? Que haya señales que nos muestran que vamos hacia una simplificación de la operación. Quizás no tengamos más que tramitar SIRA o SIRASE, pero dábamos realizar declaraciones previas de importación – como en su momento fue la SIMI -, donde sí haya desde el 10 de diciembre lógica en la aprobación, y la autorización en el pago. Otro punto que aún no sabemos cómo seguirá. Pero si esperamos ansiosamente que desaparezcan las arbitrariedades y vuelva la previsibilidad sobre cómo y cuándo uno podría avanzar con las operaciones, a medida que el mercado se vaya regularizando. 

¿Un mundo sin SIRA?

Después de lo que hemos vivido durante más de un año, muchos sueñan con la eliminación de la SIRA. Pero ¿qué vendrá? Cuando se dieron de baja las DJAI nacieron las SIMI. ¿Las SIRA se irán y nada las reemplazará? ¿Volveremos al esquema previo a las DJAI cuando los importadores tramitaban las Licencias Automáticas y No Automáticas solamente? 

Países vecinos tienen implementados sistemas de información donde el importador vuelca la información sobre la mercadería importada y realiza las gestiones correspondientes, sean autorizaciones especiales o la tramitación de licencias. Esto no representa una barrera al comercio, pero hay casos, como la importación de medicamentos o alimentos que requieren que se efectúen controles previos.

¿Le decimos adiós al CEPO?

Es lo que la mayoría quisiera después de la maraña de normativas que se han establecido en el último tiempo. Desde mayo de 2022 que el Banco Central no ha presentado un Texto Ordenado de Exterior y Cambios a donde se pueda consultar la normativa vigente, por el contrario. Se ha dedicado a emitir Comunicación tras Comunicación, y han coexistido reglas diferentes dependiendo el tipo de operación. Todo destinado a hacer más compleja la operatoria.

Sin embargo, con la delicada situación de las reservas y más aún con el complejo panorama de los pasivos remunerados del Banco Central, la nueva administración ha confirmado que primero se deberán solucionar estos dos problemas antes de levantar el cepo para de esa manera evitar el shock hiperinflacionario.

Nadie tiene claro aún hacia dónde vamos: ¿unificación? ¿desdoblamiento? ¿flotación libre? ¿flotación administrada? ¿Qué sucederá con la dolarización? Si sabemos que por un tiempo pareciera que vamos a continuar conviviendo con regulaciones cambiarias que, si todo se desarrolla correctamente, podrán ir desregulándose. 

¿Eso significa que no habrá más control de capitales? No lo sabemos. Pero si tenemos en claro que el mundo actual, trata de que haya la mayor trazabilidad posible en los movimientos de dinero. ¿Por qué? Porque es una herramienta más en la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y otro tipo de actividades delictivas. 

Las exportaciones, el camino hacia el crecimiento económico

La única manera de generar ingreso de dólares genuinos es a través de las exportaciones. Según indicaron durante la campaña desde La Libertad Avanza buscarán quitar las retenciones, la liberación de las restricciones cambiarias, además la eliminación del impuesto a los ingresos brutos y el plan de mejoras de infraestructura. 

Las relaciones internacionales son claves, y en palabras de quién sería la próxima Canciller, el multilateralismo será la política que desarrollará la Argentina. 

Ayer por la noche el Senado de Brasil aprobó el ingreso de Bolivia al MERCOSUR. Recordemos que este país era miembro asociado, y con la ratificación del ejecutivo brasileño iniciará el ingreso como miembro. Una muestra de consolidación del bloque regional.

Al mismo tiempo, se estaría negociando para que en la próxima reunión de presidentes – que se llevará adelante en pocos días –, se firme el acuerdo con la Unión Europea. El borrador está ya hace tiempo esperando la decisión, habría consenso en que este es el momento. 

Argentina no avanzaría en el ingreso a los BRICS un bloque regional que no brinda ningún beneficio al comercio, pero según manifestó la posible Canciller intentaría lograr la mayor cantidad de acuerdos para que los productos argentinos lleguen al mundo. Y en esa línea debería intentar fortalecer las relaciones con India quien, según el FMI crecerá no menos de 6% en 2023 y mantendrá la misma tendencia en 2024. ¿Por qué es clave reorientar nuestro comercio hacia este país? Porque la economía China está desacelerándose y eso impactará en la demanda de productos hacia nuestro país. 

Los miembros del MERCOSUR quieren expandirse, porque saben que la Unión Aduanera lleva tiempo estancada, y sólo mediante la firma de acuerdos podrá revitalizarse. 

Potenciar las exportaciones no sólo reporta en un beneficio porque genera ingreso de dólares, sino porque aquellas empresas que comienzan el camino hacia la internacionalización logran mejorar procesos, adquirir nuevas tecnologías, implementar desarrollos genuinos, prácticas modernas que reportan en una mejora en costos.

En otras palabras, la competencia internacional permitirá que los consumidores argentinos no sólo reciban un mejor producto, sino a un precio más competitivo. Esto se logra no solo a través de las economías de escala que se pueden alcanzar, sino porque se pueden sortear estacionalidades o situaciones de baja demanda local que impactan en el costo productivo.

La deuda de las importaciones, un problema muy serio

Mucho se ha estado hablando en el último tiempo de la compleja situación de las empresas por la imposibilidad de cumplir con las obligaciones asumidas. Con datos BCRA a junio de 2023 la deuda comercial asciende a unos USD 47.864 millones. Aunque las estimaciones privadas indican que a finales de noviembre esta podría ascender a unos USD 58.000 millones, de los cuales USD 11.000 millones corresponderían a servicios. 

Mientras que, en el último tiempo, se han acelerado los tiempos de aprobaciones de las SIRA, los pagos no se gestionan.

En las últimas semanas, el BCRA había habilitado las Cuentas Remuneradas especiales para importadores atadas al dólar oficial, y su evolución. ¿El objetivo? Se apuntaba a dar un mecanismo de cobertura sencillo para las PYMES, aunque por cómo están hoy planteadas dejan lugar a las dudas, a la discrepancia en criterios por parte de las entidades financieras. A eso se le suma la novedad de que ahora las empresas que califican para la apertura de estas cuentas pueden suscribir, a través de las entidades financieras, Letras Internas del Banco Central (LEDIV) siempre que cumplan con lo dispuesto en las Comunicaciones A 7874, 7892 y 7897.

No hay certezas sobre qué va a pasar con esas cuentas, y menos con estos instrumentos. Si se necesita hacer un ajuste del tipo de cambio, más que necesario, ¿el Estado se hará cargo de la brecha?

Los miedos que posee la industria local

Siempre que se habla sobre la posibilidad de un comercio exterior más libre y dinámico se despiertan los miedos de que la industria local sea atacada. Que el ingreso de productos de otras partes del mundo pueda atentar contra la producción local. 

Todas las cadenas productivas de la Argentina necesitan insumos, repuestos, materia prima y maquinaria o bienes de capital que deben ser importados. Hoy gracias a las trabas impuestas, muchas empresas, PYMES están en riesgo y con ellas los puestos de trabajo que generan. La falta de insumos pone en riesgo la producción de los próximos meses, y de esa manera, se complica el abastecimiento local y las posibilidades de exportar para generar dólares genuinos que el país tanto necesita.

Un comercio exterior libre y dinámico no es equivalente a la destrucción de la industria nacional. La Organización Mundial del Comercio establece cómo los Estados pueden y deben protegerse ante prácticas desleales para garantizar que el comercio internacional se desarrolle de manera adecuada. Cuando se demuestra que mediante la exportación de un país hacia otro se está provocando un daño grave a la industria de otro, se puede aplicar mecanismos para proteger al sector dañado. 

En el caso de las Licencias Automáticas y No Automáticas recordemos que la Organización Mundial del Comercio (OMC) autoriza su utilización y da pautas claras de cómo deben funcionar para no generar distorsiones ni convertirse en herramientas de parte del Estado para administrar el comercio exterior según el agrado de la autoridad de turno. 

Las Licencias No Automáticas pueden utilizarse para aplicarse restricciones cuantitativas, pero solo en los casos en que la OMC los justifique, como cuáles: protección del medio ambiente, la salud de los habitantes o de la fauna o flora autóctona. 

Señales claras y pronto

El mercado espera ansioso conocer el programa macroeconómico del nuevo presidente, pero el comercio exterior también aguarda conocer su rumbo. En estos últimos días, el presidente electo anunció que no va a existir más la Secretaría de Comercio Interior. ¿Correrá la misma suerte la Secretaría de Comercio Exterior? ¿Y de continuar funcionando qué trabajó realizará? ¿Se enfocará en la búsqueda de nuevos mercados?

El nuevo gobierno puede dar señales claras sobre el rumbo, aunque no pueda inicialmente desarmar todas las trabas que existen por el momento. ¿Cuáles? Por ejemplo, la Capacidad Económica Financiera (CEF) podría dejar de ser un elemento limitante dentro de las operaciones del comercio exterior. Por otro lado, explicar cómo se podrá continuar pagando las operaciones y cómo se abordará el problema de la herencia. También se puede modificar el listado de NCM que están alcanzadas por las LNA, utilizando un criterio más lógico. También podrían reducirse aranceles en algunos productos tecnológicos para mejorar el acceso de los ciudadanos a las nuevas tecnologías que hoy están fuera del alcance.

La otra duda que está flotando en el aire es: ¿Qué sucederá con el Impuesto País? Hasta ahora cuando se accede al mercado para pagar operaciones de importaciones de bienes o servicios se debe pagar el Impuesto País que va del 7,5% al 30%. Sin embargo, nadie sabe qué sucederá con este desde el 10 de diciembre. En el proyecto de Presupuesto para el 2024 – que aún no se ha tratado -, estaba considerado. La pregunta: ¿se mantendrá ya que es una fuente de recaudación más que significativa y se convertirá en el nuevo Impuesto a los Débitos y Créditos o se eliminará en camino a una simplificación tributaria? Bajo el esquema planteado por La Libertad Avanza, es más lógica la segunda opción. Dar de baja dicho tributo sería una señal clara del camino que se desea recorrer.

El desafío: ingresar al siglo XXI

El mundo post pandemia es mucho más desafiante, más proteccionista, más complejo. Hoy hay varios frentes de tormenta que azotan a la humanidad no solo desde lo económico, sino también desde lo social y lo humanitario.

Argentina necesita potenciar sus acuerdos de libre comercio en un mundo no tan abierto como consecuencia de las dificultades económicas que se han estado atravesando en el último tiempo. La guerra en Ucrania y ahora en Medio Oriente, son eventos disruptivos que tienen un impacto en el comercio mundial. 

Pero además debe luchar con los preconceptos establecidos internamente. En el imaginario colectivo que se ha instalado durante muchísimo tiempo en nuestro país se cree que los importadores están en contra de la industria nacional. Los exportadores también son considerados villanos dentro de la historia. Muchos ignoran el papel vital que juega el comercio exterior en la economía. Es hora de que se reivindique la actividad. Tanto importadores como exportadores, son agentes claves en la economía.

Mientras que el resto del mundo busca maneras de ofrecer mejores experiencias a sus clientes, incorporar tecnología a sus productos, siendo más conscientes en el medio ambiente – que es lo que los consumidores de hoy y del mañana demandan -, entregando cada vez más valor, las empresas argentinas luchan por sobrevivir en medio de una maraña de trabas, normas y burocracia. 

Si queremos ingresar al siglo XXI se necesita incorporar tecnología para simplificar los procesos. La Aduana sin papeles debe ser un hecho. La cantidad de trámites y presentaciones que se deben realizar deberían reducirse pensando en aquello que protege a los consumidores pero que no entorpece a las empresas. Pero también hay que trabajar en la infraestructura ¿se mejorará el tendido ferroviario para facilitar la llegada de mercadería de los centros productivos a los puntos de salida? ¿Se pondrá en marcha de una vez el corredor bioceánico para llegar a Asia con mejores costos logísticos? ¿Qué sucederá con la hidrovía? 

Mientras nuestros vecinos atraen capitales e inversiones nosotros los espantamos, cedemos terreno y ellos no dudan en ocuparlo. Hay mucho por hacer, mucho camino por recorrer. Tenemos una oportunidad: ¿la vamos a dejar pasar?

La autora es Licenciada en Comercio Internacional y cuenta con una Maestría en Finanzas (UADE). Actualmente es titular de la Consultora Lojo.