El Banco Mundial pide fortalecer sistemas de datos para mejorar políticas públicas

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"Los datos ofrecen un enorme potencial para crear valor al mejorar los programas y las políticas, impulsar las economías y empoderar a los ciudadanos", dijo el presidente del Grupo del Banco Mundial, David Malpass.

El Informe sobre el desarrollo global 2021 del Banco Mundial pide que se fortalezcan los sistemas de datos nacionales. El objetivo es disponer de  herramientas que permitan generar políticas públicas y así contribuir a promover los objetivos de desarrollo y analizar los tipos de acuerdos de gobernanza necesarios para respaldar la generación y el uso de datos de forma ética, equitativa, segura y protegida.

En la publicación titulada “Informe sobre el desarrollo mundial 2021: Datos para una vida mejor”, el Presidente del Grupo del Banco Mundial, David Malpass, dijo que “la perspectiva de los pobres ha estado en gran parte ausente del debate global sobre la gobernanza de datos” y debe ser escuchada con urgencia. La falta de instituciones, recursos financieros y autonomía para la toma de decisiones en los países de bajos ingresos “frenan  la implementación segura y la efectividad de los sistemas de datos y de gobernanza”, observó.

El informe brinda ejemplos de cómo mejor información y sistemas de datos pueden perfeccionar la capacidad de los gobiernos para priorizar y orientar los recursos de manera más eficiente. En Haití, por ejemplo, los productores de mango están utilizando la tecnología para rastrear sus productos hasta la venta final, lo que ha eliminado a los intermediarios y aumentado su participación en las ganancias. El sector privado también está utilizando datos para impulsar negocios basados en plataformas que generan comercio internacional de servicios e impulsan el crecimiento económico.

El reporte señala que COVID-19 ha acentuado las oportunidades y los desafíos asociados con el uso de datos y enfatiza la urgencia de un acceso equitativo a los mismos y la mejora de su gobernanza. Los cambios hacia el trabajo virtual ilustran la brecha digital entre quienes tienen y no tienen acceso a la tecnología, destacando los desafíos relacionados con el acceso desigual a los teléfonos móviles e Internet para los países de bajos ingresos. A este respecto, la Economista Jefe del Banco Mundial, Carmen Reinhart, enfatizó que los usos innovadores de los datos «ofrecen nuevas oportunidades» para comprender la propagación del COVID-19, evaluar las políticas para mitigar la pandemia y orientar los recursos gubernamentales hacia las personas más necesitadas».

Sin embargo, el informe advierte que la acumulación de datos también puede conducir a una concentración del poder económico y político, lo que genera preocupaciones sobre que «los datos puedan ser mal utilizados de manera que dañen a los ciudadanos». Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, los países han reutilizado los registros de teléfonos móviles para monitorear la propagación del virus, una práctica que podría generar un riesgo de uso indebido o problemas de privacidad. Asimismo, se destaca la necesidad de fortalecer la ciberseguridad y proteger los datos personales. Del mismo modo, resalta que los arreglos de gobernanza para abordar las preocupaciones por los datos «siguen en estado primario, particularmente en países de bajos ingresos». Una encuesta global de 80 países encontró que solo el 40% de los países tienen regulaciones de datos de mejores prácticas.

En el texto también aparece  un capítulo sobre el papel de la competencia, el comercio y la política fiscal en la creación de valor en la economía de datos. Si bien el comercio de bienes se ha mantenido estable durante la última década, el análisis encuentra que el comercio mundial de servicios basados en datos, como telecomunicaciones, finanzas y otras actividades comerciales, «ha crecido exponencialmente». Señala que los flujos de datos globales “se multiplicaron más de veinte veces entre 2007 y 2017” y se espera que se cuadrupliquen entre 2017 y 2022. El comercio mundial de servicios basados en datos ahora representa la mitad del comercio de servicios. El informe dice que hay una variedad de foros multilaterales, regionales y bilaterales que  tratan sobre el comercio digital, incluso mediante la iniciativa de declaración conjunta de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre comercio electrónico.

Para abordar las desigualdades de datos, el reporte recomienda priorizar la mejor representación y acceso de las personas marginadas a los datos, y optimizar la gobernanza de datos a nivel nacional. Además, recomienda que la cooperación internacional armonice las políticas para garantizar que el valor de los datos se aproveche para beneficiar a todos e informar las acciones hacia una recuperación ecológica, resiliente e inclusiva. En particular, se propone la participación internacional en los acuerdos de la OMC para el comercio de servicios relacionados con datos, la reforma de los derechos tributarios internacionales para las empresas basadas en datos, la colaboración regional en el desarrollo de la infraestructura de datos, la colaboración bilateral en la aplicación de la ley y la regulación antimonopolio, y la armonización de estándares técnicos para apoyar la interoperabilidad.

Además, la publicación del Banco Mundial enfatiza que estas acciones son críticas para trabajar hacia «un nuevo contrato social para los datos» que permita el uso y la reutilización de los mismos para crear valor económico y social y fomentar  la confianza de los ciudadanos en que no se verán perjudicados por el uso indebido de los datos que proporcionan.