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Los mensajes del Marco SAFE 2025 en contexto de los desafíos actuales del entorno mundial

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«No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias… Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.»

Albert Einsten

I.Introducción. La actual crisis del derecho del comercio internacional; los retos (y oportunidades) que presenta

Pensando en las ideas que motivan este artículo, me vinieron a la mente Einsten, Saramago y Henry Ford. 

Se preguntarán porqué, y por eso entiendo que debo una explicación.

Al pensar en el tema a tratar, me pregunté qué sentido tenía hablar del Marco SAFE en un contexto de crisis internacional, en medio de conflictos bélicos que están atentando precisamente contra estos valores; y en tiempos donde el orden internacional basado en normas, y los organismos internacionales también están cuestionados (antes que por los conflictos bélicos por las medidas unilaterales aplicadas por el Gobierno de Estados Unidos), por su ineficacia para abordar satisfactoriamente estas crisis.

Y decidí que sí, que este era precisamente el momento para plasmar reflexiones generadas recientemente y compartidas en distintos foros respecto de estos temas (1), que existen citas de personalidades destacadas, que pueden ayudarnos a ilustrar el eje de lo que queremos transmitir.

Como resumen de la situación actual y sus antecedentes, podemos reseñar aspectos expuestos por la doctrina en diversos ámbitos.  

Así un muy buen diagnóstico de antecedentes fue desarrollado en sendas presentaciones por los Economistas Osvaldo Rosales y Dante Sica en el ciclo de conferencias ALADI al día, con fecha 18/06/2024, bajo el tema “Integración o Fragmentación” (2)

Señalan los autores que hemos asistido al conflicto/guerra entre Israel e Irán, mientras se mantiene el conflicto entre Rusia y Ucrania (a lo cual, hoy en día, se ha sumado la guerra Estados Unidos/Israel – Irán).

Venimos de sufrir la pandemia del COVID y estamos en un mal período económico en el mundo, con escaso crecimiento o estancamiento de las economías, situación continuamente agravada por los conflictos bélicos, el último de ellos, con gran impacto en los precios del petróleo.

Por otra parte, desde hace años estamos presenciando las disputas comerciales y tecnológicas entre Estados Unidos y China, situación que determina que el comercio internacional se oriente hacia uno u otro lado, muchas veces no por razones estrictamente comerciales, sino como parte de esas estrategias geopolíticas. 

Y asistimos a una época donde los acuerdos internacionales se ven, como señalara Rosales, como acuerdos entre Gobiernos y no entre Estados; esto es, la tendencia a suscribir acuerdos con estados con cuyos gobiernos se tiene afinidad política. 

Ello, a mi entender, vacía de espíritu y sentido a los Tratados Internacionales cuya vocación, como la de toda norma, es la de trascender a los signos o corrientes políticas o simpatías de los gobernantes del momento. (3)

Además, existe un importante desarrollo del proteccionismo que, seamos honestos, en cierta medida siempre ha existido, pero que se ha manifestado con gran estridencia en la previa administración de Trump y en la actual, mediante la imposición unilateral de aranceles contrariando principios básicos del GATT (nación más favorecida; transparencia, eliminación de restricciones cuantitativas, etc. ). (4)

A lo anterior se suma la persistencia de desastres climáticos y sin dudas, el desafío que genera el denominado “Shock Tecnológico”.

Creo, en verdad, que estamos asistiendo a una estridente y vertiginosa crisis, en un contexto en que las normas, sistemas y estructuras jurídicas que regulan el Comercio Internacional creadas hace 30 años, no están resultando suficientemente aptas para abordar la realidad actual, dada la magnitud y vertiginosidad de los cambios verificados en este lapso de tiempo. 

En todo este contexto, es que se generan cuestionamientos y apartamientos a dicho marco jurídico, que no son nuevos, e históricamente se han verificado respecto de los distintos acuerdos multilaterales y regionales (5) pero con una magnitud, que requiere abordaje
.

Es en situaciones como las reseñadas donde deben intervenir los organismos internacionales para orientar la acción y resolver conflictos. Sin embargo, como bien indica Basaldúa, las rondas de negociaciones de la OMC no están alcanzando resultados tangibles – salvo la aprobación del Acuerdo de Facilitación del Comercio -, y el Sistema de Solución de Controversias de la OMC (6) está paralizado, en tanto sus órganos de apelación están bloqueados por falta de designación de miembros por parte de Estados Unidos (ello, sin perjuicio de que la duración de los procesos de Solución de Controversias –  pueden insumir en el entorno de 14 meses – resultan demasiado extensas para los intereses en juego).

Es así, que lo primero que vino a mi mente en relación con estas cuestiones, es la palabra CRISIS (así, con mayúsculas), y la necesidad de pensar en ella en términos OPORTUNIDAD en términos de la conocida cita de Einstein del principio. 

En ese sentido, entiendo que el camino de salida de esta crisis es el trabajo sobre el “deber de los deberes”, y con Saramago, en su discurso de aceptación del Premio Nobel en 1998, me permito sostener que: “Nos fue propuesta una Declaración Universal de Derechos Humanos y con eso creímos que lo teníamos todo, sin darnos cuenta de que ningún derecho podrá subsistir sin la simetría de los deberes que le corresponden. Con la misma vehemencia y la misma fuerza con que reivindicamos nuestros derechos, reivindiquemos también el deber de nuestros deberes. Tal vez así el mundo comience a ser un poco mejor.” 

¿Qué implica ello? Pues que los Estados comprendan que las controversias en el ámbito internacional, y las cuestiones que hoy acucian a la humanidad, sólo puede resolverse mediante la suma de voluntades, fortaleciendo el sistema multilateral basado en normas.

Empero, los desafíos actuales imponen el desarrollo de nuevas habilitades, diferentes a las que motivaron la creación de este sistema multilateral en primer lugar, siendo menester de todos modos, ahora igual que antes, el sometimiento a la decisión de Órganos imparciales cuando existan controversias y el acatamiento de sus decisiones. 

En sentido de los desafíos actuales, expresamente reconocidos por la Organización Mundial de Aduanas (OMA), me interesa demostrar que el marco SAFE 2025, en el mismo contexto reseñado, apunta al mismo mensaje de fondo. Ello, por cuanto requiere a las Aduanas hacer foco en el cumplimiento de los cometidos esenciales de los Estados, a la vez que desafiar sus limitaciones naturales, y generar prácticas de flexibilidad, profundizar su cooperación con el sector privado, empatizar con su diversidad, y revisar sus propios deberes, “estirando los límites” de sus capacidades actuales. 

Es ese el mismo temperamento que se requiere hoy en el orden internacional, ya que situaciones extraordinarias requieren el desarrollo de capacidades extraordinarias, apelando a la  creatividad, autoconocimiento (y autocrítica) por parte de los Gobiernos, y la convicción de la necesidad de cambios profundos en el sistema jurídico internacional existente.

Dejaremos a Henry Ford para el final.

II. Un poco de (necesaria) historia.  El para qué de la OMC y un mínimo común denominador de reglas

El Sistema Multilateral de Comercio basado en normas, surgió luego de la Segunda Guerra Mundial ante la necesidad de establecer un nuevo sistema regulatorio del comercio internacional, a efectos de fomentar la reactivación económica de países diezmados por la guerra, brindando oportunidades de empleo a través de la liberalización del comercio – como reacción al proteccionismo imperante entre las dos guerras – y en base a una competencia leal, sin discriminaciones.

De este modo los Estados Parte del GATT 1947, consagraron la convicción de que, el bienestar común se lograba mediante la celebración de acuerdos basados en la reciprocidad, la reducción sustancial de los aranceles y demás barreras comerciales y la no discriminación.

El sistema fue evolucionando a través de sucesivas rondas. Así, en la Ronda Uruguay de 1994 nació la Organización Mundial de Comercio (OMC), fortaleciendo el marco institucional, y normativo, mediante la aprobación de la mayoría de los acuerdos fundamentales que hoy integran el sistema GATT-OMC (ADPIC, TRIPS, Solución de Diferencias, Valor, etc.).

Hoy está transcurriendo la Ronda Doha, iniciada en 2001, que en diversos aspectos se encuentra estancada, pero bajo la cual se aprobó el Acuerdo de Facilitación del Comercio.

Sin perjuicio de los cuestionamientos al sistema actual, de lo que no puede dudarse a mi entender, es de la necesidad de restablecer y fortalecer el sistema multilateral basado en normas.

En efecto, sin un orden jurídico que establezca reglas básicas a cumplir por los distintos estados y un sistema de solución de controversias efectivo y eficaz, que sea aceptado y respetado por la comunidad internacional, se estará consolidando el camino de “la ley del más fuerte”, lo cual resulta inaceptable en este estadio de la historia de la humanidad.

Se podrá decir que es la situación que viene consolidándose en distintos aspectos y no sólo en el comercio internacional (basta pensar en la impotencia de la ONU ante grandes crisis humanitarias, de organismos reguladores de energía nuclear para hacer cumplir los acuerdos de no proliferación, etc.) y podemos coincidir.  Pero ello no lo hace adecuado ni aceptable. Todo lo contrario, determina que es momento de dar mandatos claros a los Gobiernos en el sentido de cumplir con sus deberes hacia sus ciudadanos y hacia otros Estados  sujetándose al derecho,  como elemento fundamental de legitimidad de su propio poder de imperio respecto de sus ciudadanos y habitantes en general.

Ante una realidad en CRISIS, se debe actuar de manera superadora, con un abordaje flexible e innovador, con lineamientos que entiendo pueden válidamente extraerse del Marco SAFE 2025, de las que realizaré una somera mención, en función del alcance del presente. 

III.El Marco SAFE, su origen y sus pilares

Tras los atentados del 11 de setiembre de 2001 en New York y posteriores en Madrid y Londres, se evidenció la necesidad de fortalecer la seguridad en el comercio internacional y evitar que el mismo fuera herramienta para el terrorismo. 

Así nació, primero como Soft Law en el marco de la Organización Mundial de Aduanas (OMA), el Marco SAFE (“SAFE Framework of Standards to Secure and Facilitate Global Trade”), adoptado originalmente en 2005, para luego incorporarse en normas a nivel internacional (como el multicitado Acuerdo de Facilitación del Comercio de la OMC (2014) (7) Asimismo, los diferentes Estados, han incluido en su normativa interna los  soportes de los tres pilares: i) Aduana-Aduana; ii) Aduana-Sector Privado y; iii) Aduana-Otros Gobiernos/Agencias Intergubernamentales). Así, se han dictado en los distintos Estados normas sobre el control basado en análisis de riesgo, cooperación inter-gubernamental e intra-gubernamental, facilitación del comercio, operadores económicos calificados, su reconocimiento y beneficios, etc.

El Marco SAFE ha ido evolucionado mediante revisiones, incorporando nuevas amenazas, modelos de negocio y tecnologías, hasta llegar a su más reciente actualización en 2025.

La misma profundiza la lógica de Aduanas basadas en datos, en gestión de riesgos y en cooperación ampliada con otros organismos públicos y con el sector privado. Pero también, como anticipábamos en la introducción, hemos encontrado en SAFE 2025 mensajes que, bien leídos, entendemos clave para comprender las necesidades del momento actual y actuar en consecuencia (8).

A modo de adelanto, basta señalar el titular que eligió la OMA en la publicación de SAFE 2025: “Respondiendo a los desafíos emergentes y allanando el camino para un entorno comercial global seguro y resiliente …”. 

Se reconoce así la crisis existente, al hablar de desafíos – concretos de la cadena global de suministros, pero con lineamientos que pueden ser la clave para trabajar en la crisis del comercio internacional expuesta al principio – y se invoca la necesidad de RESILIENCIA para el entorno comercial global. 

Detengámonos en ese concepto, como disparador de lo que sigue. 

Según la Real Academia Española (RAE), una de las acepciones de la palabra resiliencia es:“Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos” (9).

Y adaptarse, según el Diccionario Panhispánico de Dudas de la RAE, implica: “Acomodar(se) o ajustar(se) a algo o a alguien, haciendo las modificaciones oportunas’.” (10)

Pues bien, es claro que resiliencia es lo que se requiere en estos tiempos, y que la misma lleva implícita la adaptación y transformaciones.  Y eso, como veremos, ha sido claramente explicitado como mensaje de SAFE 2025 para las Aduanas.

IV.Los desafíos (de cambio) que SAFE plantea para las Aduanas

El eje de los desafíos planteados a las Aduanas por SAFE 2025, (11) se encuentra claramente establecido en el capítulo IV: Pilar Aduanas – Sector privado del MARCO SAFE, al expresarse: “Como organismos gubernamentales que controlan y administran el movimiento internacional de mercancías, las administraciones aduaneras se encuentran en una posición privilegiada para brindar mayor seguridad a la cadena de suministro global y contribuir al desarrollo socioeconómico mediante la recaudación de ingresos y la facilitación del comercio.” (12)

Y continúa: “Dada su singular autoridad y experiencia, la Aduana puede y debe desempeñar un papel fundamental en la seguridad y la facilitación del comercio mundial. Sin embargo, se requiere un enfoque integral para optimizar la seguridad de la cadena de suministro del comercio internacional, al tiempo que se garantizan mejoras continuas en la facilitación del comercio. Por consiguiente, se debe alentar a la Aduana a desarrollar acuerdos de cooperación con otros organismos gubernamentales.”.

La conciencia de los desafíos del presente se explicita en uno de los objetivos y principios de SAFE 2025,  que promueve “mejorar el rol, las funciones y las capacidades de las Aduanas para afrontar los retos y aprovechar las oportunidades del siglo XXI.” (14)

De la mano de otras disposiciones que citaremos a continuación, surge a nuestro juicio un claro mensaje a las Administraciones Aduaneras en el sentido del cumplimiento con los objetivos primarios de seguridad, recaudación de ingresos y facilitación del comercio, y el estímulo al desarrollo socioeconómico (generando el entorno propicio hacia ello), así como el incentivo a los “socios” de la comunidad comercial para la incorporación al programa de Operador Económico Autorizado (en Uruguay “Calificado” – OEC).

Ello, atendiendo a su diversidad, promoviendo el desarrollo y la incorporación de éstos, (de acuerdo a sus capacidades) al programa, y también con una colaboración activa, suministrando incluso información que obre en su poder, en la medida en que sea practicable.  

En suma, requiere a las Aduanas (como brazo ejecutor de los Estados y en coordinación con otros organismos) el más estricto cumplimiento de los cometidos esenciales, con eficiencia y eficacia (15), y también con flexibilidad para dictar y aplicar normas con requisitos diferenciales, atendiendo a la diversidad del sector privado, con el fin de captar a más participantes de la cadena logística, y a las Pequeñas y Medianas Empresas. Ello,  además de fortalecer los vínculos institucionales con otras Aduanas.

Por lo indicado, en cuanto nos interesa destacar el rol de los Estados con relación al bienestar de sus habitantes, y por razones de espacio, nos enfocaremos aquí en el Pilar Aduanas-Sector Privado, enfatizando los requerimientos de flexibilidad y cumplimiento de los cometidos de SAFE 2025.

Así, en el Anexo IV se señalan los siguientes conceptos fundamentales: 

  • Las Administraciones Aduaneras deben adoptar una actitud transparente y proactiva en el ámbito de las operaciones aduaneras, que puedan modernizarse, ajustarse y mejorarse aún más en beneficio de la comunidad comercial internacional. En este sentido, las Aduanas deben considerar proactivamente cómo, con base en sus recursos actuales o previstos, pueden ayudar al comercio a completar sus operaciones de la manera más eficaz posible (16).
  • Es el momento de elevar la visibilidad global de las aduanas como un actor clave para garantizar el bienestar económico y físico de las naciones a las que sirven, protegiendo el flujo comercial a lo largo de la cadena de suministro global.  En la medida en que los miembros de la OMA puedan desarrollar enfoques flexibles para el desarrollo de programas OEA, podrán gestionar mejor el crecimiento y las modificaciones necesarias en los programas OEA (Operador Económico Autorizado; en Uruguay, Operador Económico Calificado – OEC – en Uruguay) desarrollados a nivel nacional. (17)

Así, se requiere a las Aduanas, en términos de Saramago, asumir el “deber de sus deberes”. Ello, con una profunda flexibilidad en diversos aspectos. Primero, revisando sus propios procesos, estableciendo internamente las modificaciones necesarias para atender los requerimientos actuales y, en paralelo, fortaleciendo las interacciones en los tres pilares. 

Como ejemplo de esa necesaria apertura, interacción y flexibilidad, con el pilar de relacionamiento con el sector privado, podemos señalar los siguientes:

  • Mejor comunicación entre el OEC y la administración aduanera.
  • Adoptar esfuerzos para educar el personal de Aduana en relación con los riesgos asociados a la cadena de comercio internacional, incluyendo amenazas internas, en coordinación con los OEC.
  • Notificar a la persona de contacto de los OEC sobre los procedimientos que la Aduana tiene para identificar y responder a incidentes sospechosos.
  • A requerimiento de los OEC y si es practicable,  familiarizar a éstos con la información aduanera y procesos relevantes, a efectos de asistir en el adecuado entrenamiento e investigación a los OEC.
  • A requerimiento de los OEC y si es practicable, preparar material educativo y guía experta en la identificación de carga sospechosa, disponible para el personal relevante de los OEC, dicha guía debería incluir advertencia de riesgos como están documentados en el compendio de gestión de riesgos de la OMC.
  • Asistir, a requerimiento de los OEC, y si es practicable, en el reconocimiento de potenciales amenazas a la seguridad desde la perspectiva de la Aduana. 
  • Permitir que los OEC implementen medios alternativos de cumplimiento para satisfacer requisitos de seguridad específicos que no sean prácticos o compatibles con un modelo de negocio particular, en la medida en que los medios alternativos proporcionen beneficios de seguridad iguales o equivalentes.
  • Asesorar a los operadores de medios de transporte sobre posibles lugares de ocultación de mercancías ilegales en dichos medios, cuando sea apropiado y legal, según su perspectiva y experiencia aduanera.

Estos requerimientos, que así reseñados resultan por demás razonables, deben contextualizarse adecuadamente, para comprender la magnitud del desafío planteado.  

No es connatural al funcionamiento de la Administración, cuya actividad está fuertemente reglada, la flexibilidad y fluidez de comunicación con el sector privado, compartir información y colaborar con el desarrollo del mismo, estableciendo tratamientos diferenciales,  como solicita SAFE 2025.

Sin perjuicio de ejemplos concretos de apertura y colaboración de la Aduana y el Estado Uruguayos que – orgullosamente – he relatado en diversos foros a lo largo de los años (18), el cumplir con los requisitos de SAFE 2025, requerirá para todas las Aduanas el desarrollo de habilidades extraordinarias en términos de flexibilidad, comunicación y atender a situaciones y requerimientos diferentes del sector privado, sin vulnerar su ecuanimidad.  

Requiere asimismo, a mi juicio, confirmar el rol del Estado como garante de los bienes que pretende tutelar y promover SAFE 2025 (comprendida en los cometidos esenciales del Estado) e implica una madurez organizacional y jurídica tal, que permita – con escenarios normativos flexibles e innovadores (ya que la actividad Administrativa no puede dejar de ser una actividad jurídicamente reglada, en función de los fines a los que sirve) –  el tratamiento diferente de las diversas situaciones de los OEC o aspirantes a tales, generando así un ámbito de discrecionalidad (naturalmente reglada), que posibilite el nivel de comunicación, diversidad de abordajes y colaboración que SAFE está promoviendo.

Es por todo lo anterior que entiendo que los mensajes de SAFE 2025 son tan acertados en términos de detectar lo que los tiempos actuales requieren de las Administraciones Aduaneras en particular, y de los Estados en general: trabajo intenso, auto-revisión, profesionalización, flexibilidad y creatividad como herramientas de la resiliencia que requiere la adaptación a un mundo tan cambiante y lleno de desafíos. 

V.  Repita conmigo: un sistema multilateral basado en normas. Necesaria revisión de las normas y del sistema jurídico-institucional rector del Comercio Internacional

Habiéndose cumplido el pasado año 30 años desde la creación de la OMC, resulta para nosotros ineludible traer estas reflexiones – esta vez de la mano de SAFE 2025 – para poner foco en el sistema multilateral basado en normas.

Como ha indicado Basaldúa: “El comercio requiere seguridad, presupone confianza y respeto por la palabra empeñada, lealtad y acatamiento a las prácticas y usos mercantiles.  Pero el comercio debe ser equitativo para garantizar la paz y las relaciones estables. En los distintos Estados, cada gobernante está obligado a procurar el bien común de su pueblo … Dado que el conjunto de los diversos Estados conforma la comunidad internacional de naciones, ninguno de los jefes de estado puede pretender erigir o fundar el bien común de su pueblo en la ruina o la destrucción de los demás, cuyo bien común también merece ser respetado y propiciado. Por lo tanto, entre las naciones debe primar la solidaridad internacional y la búsqueda del bien común internacional.”(19)

Y con los análisis previamente realizados aquí, debemos volver a la situación actual del comercio y del derecho internacionales y a la crisis señalada, que no es nueva, pero que se está manifestado en los más diversos aspectos y postula como imperiosa la necesidad: i) por un lado – y una vez más -, de reivindicar la ineludible existencia de un sistema multilateral basado en normas, con Organismos que lo puedan administrar eficazmente, y; ii)  por otro, de la inevitable revisión las normas internacionales (que en algunos aspectos no son adecuadas para definir la problemática actual) y las estructuras y funcionamiento de los órganos que las administran, en el caso que nos ocupa la OMC. 

Tampoco al decir esto innovo en absoluto, ya que no son nuevos los diversos análisis en este sentido ni tampoco es nueva la adopción de algunos caminos alternativos a las soluciones de los tratados (20)

Pero el concretar estas soluciones requiere precisamente lo que solicita SAFE 2025.

Requiere que los Estados asuman, para beneficio de sus habitantes – única razón de la existencia de las Administraciones Públicas – que, en su actuación como tales y en sus relaciones recíprocas se refuerce el “deber de los deberes”, con todo lo que ello implica (incluso en el sentido de aceptar decisiones de terceros imparciales, toda vez que se incurre en desviaciones de las normas).

En este sentido, y como ejemplo de uno de los análisis que existen sobre el tema, meramente citaré a Alan Wolf, investigador principal del Instituto Peterson de Economía Internacional y ex Sub- Director General de la OMC quien ha hecho algunas propuestas para que ésta, en sus palabras, “no caiga en la irrelevancia”. 

Así, ha propuesto las siguientes medidas (se citan sólo algunas de las propuestas a modo de ejemplo).

    1. Ver la forma de volver a concluir acuerdos dentro de la OMC de los que no participen todos los miembros.
    2. No permitir el veto de los no participantes 
    3. Restablecer un mecanismo de solución de controversias vinculante para todos los miembros. 
    4. Constituir una gobernanza eficaz de la Organización similar a la del Banco Mundial.  
    5. Que la OMC tenga una base financiera independiente de modo que el financiamiento no pueda ser utilizado como método encubierto para que los miembros individuales controlen la agenda.(21)

Estas menciones se incluyen meramente a efectos de ilustrar sobre la posibilidad real de arribar a soluciones innovadoras respecto de las normas, estructuras y modos de funcionamiento existentes, lo cual como hemos señalado requiere voluntad, osadía y creatividad.  

Si nos resignamos a la “ley del más fuerte” como mecanismo de actuación en el marco del Comercio Internacional (y, en general, en el marco del Derecho Internacional) eso es lo que tendremos. Si en cambio los Estados –  ante la evidencia de las consecuencias negativas derivadas del desconocimiento del sistema multilateral basado en normas – comprenden que es momento de revisar los acuerdos, estructuras y funcionamiento actuales, y aúnan sus voluntades, aceptando el “deber de sus deberes”, ello será posible. 

Pues como dijo Henry Ford:  “Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes, tienes razón”.


Notas y Referencias

1.XI Jornada de Derecho Aduanero de la Universidad de Buenos Aires y XIV Jornadas Internacionales de Derecho Aduanero del Instituto Argentino de Estudios Fiscales.

2.  https://www.youtube.com/watch?v=aCRzVePftdg.

3. Esto último requiere a mi entender otro tipo de análisis, que en ámbito local de mi país he hecho recientemente, y que tiene que ver con el alcance y deberes de la función pública. FIGUEREDO, F. (2025).

4. Sobre los principios del GATT, recientemente, BASALDÚA, R.(2025), págs. 83 y ss. 

5. BASALDÚA, R.  (2026).

6. Sobre el Entendimiento de Solución de Diferencias de la OMC. BASALDÚA, R. (2007), págs. 529 a 559.

7.Internalizado en Uruguay bajo Ley 19.414 de 30/06/2016.

8. Naturalmente que el abordaje que hoy proponemos se basa en un enfoque parcial de SAFE 2025, en cuanto entendemos ilustrativo a las ideas sustanciales a transmitir aquí.

9.https://dle.rae.es/resiliencia

10.https://www.rae.es/dpd/adaptar

11.https://www.wcoomd.org/-/media/wco/public/global/pdf/topics/facilitation/instruments-and-tools/tools/safe-package/safe-framework-2025_en.pdf?la=en.

12. MARCO SAFE Junio 2025, pág. 7.

13.Resolución de Punta Cana sobre el papel de las aduanas en el contexto de la seguridad. chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.wcoomd.org/media/wco/public/global/pdf/about-us/legal-instruments/resolutions/resolution-of-the-wco-policy-commission-on-the-role-of-customs-in-the-security-context.pdf?la=en

14.MARCO SAFE, pág. 8.

15.A este respecto, SEGALLA REIS, R. (2025)

16.MARCO SAFE Annex IV/1.

17.MARCO SAFE Annex IV/2.

18.Tales como un procedimiento institucionalizado de consulta previa de normas, la creación de grupos de trabajo para temas concretos – como es el caso del desarrollo del programa OEC -, el ser una Aduana de “puertas abiertas”, responder a inquietudes del sector privado en materia de facilitación del comercio, etc. 


Bibliografía

BASALDÚA, Ricardo Xavier. La Organización Mundial del Comercio y la Regulación del Comercio Internacional. Lexis Nexis Argentina, 2007 (págs.3-4 y 529-559). 

BASALDÚA, Ricardo Xavier. Reflexiones sobre los principios que emanan del GATT. En Revista Debates de Derecho Financiero y Tributario – Año V- No. 14 – MARZO 2025, págs.. 83 y ss. Chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.derecho.uba.ar/institucional/centro-estudios-der-tributario/revista/revista-Tributario-Ed0014.pdf

BASALDÚA, Ricardo Xavier. La inquietante crisis de la OMC. En Customs Law Review. No. 1A (2026). págs. 28-34. https://www.customslawreview.com

FIGUEREDO OMODEI, Flavia.  Garantías de los derechos de los administrados frente a la administración aduanera y de justicia. En Revista de Derecho de la Universidad de Montevideo. Año XXIV (Diciembre 2025).  Nº 48. https://revistas.um.edu.uy/index.php/revistaderecho/article/view/1600/1977

SEGALLA REIS, Raquel. Eficiencia aduanera y digitalización: qué espera la OMA de las Aduanas en 2025 y qué esperamos de ella. En https://aduananews.com/eficiencia-aduanera-y-digitalizacion-que-espera-la-oma-de-las-aduanas-en-2025-y-que-esperamos-de-ella/.

WOLFF. Alan WM. (2025).  The WTO at 30: The return of higher tariffs. How should the world trading system respond?, En https://www.piie.com/commentary/speeches-papers/2025/wto-30-return-higher-tariffs


Doctora en Derecho y Ciencias Sociales por Universidad de la República (Uruguay). Master en Derecho
de la Empresa por Universidad de Montevideo. Master en Derecho del Comercio Internacional (LLM in
International Trade Law) por Universidad de Arizona James E. Rogers - College of Law. Diploma en
Docencia Universitaria por Universidad de Montevideo. Profesora Adjunta de Derecho del Comercio
Internacional (Universidad de Montevideo). Docente titular de Curso Introductorio de carrera de Perito en Comercio Exterior y Aduana de Escuela de Formación Profesional en Comercio Exterior y Aduana.
ORCID id: http//orcid.org/0000-0003-2443-3030. [email protected]