Un estudio sugiere al sistema de comercio que colabore con una economía más circular

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El estudio ofrece recomendaciones de política centradas en el papel del comercio para pasar de un modelo lineal de producción y consumo a otro modelo más circular.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), con el Panel Internacional de Recursos (IRP, por sus siglas en inglés), publicó un documento para ayudar a los responsables de la formulación de políticas a comprender mejor los vínculos entre el comercio y el consumo de recursos naturales (biomasa, combustibles fósiles, metales y minerales no metálicos). El estudio encuentra que el comercio internacional descontrolado tiene un efecto dañino en el planeta, pero las medidas comerciales apropiadas pueden permitir una economía menos intensiva en esos recursos.

El documento, titulado «Comercio sostenible de recursos: flujos mundiales de materiales, circularidad y comercio«, se basa en la necesidad de comprender mejor los vínculos entre el comercio y el consumo de esos recursos. El PNUMA destaca que “el material requerido para el comercio fue tres veces mayor que el del comercio directo” en 2017, con 35 mil millones de toneladas de recursos materiales extraídos a nivel mundial para producir 11 mil millones de toneladas de bienes comercializados directamente. La estadística da crédito a la investigación del IRP que muestra un «cambio observado en las cargas ambientales de los países importadores de altos ingresos a los países exportadores de bajos ingresos».

En consecuencia, el documento se basa en el trabajo del Centro de Comercio y Medio Ambiente del PNUMA para aumentar la comprensión entre los formuladores de políticas con respecto a los flujos comerciales de los recursos mencionados, incluidos sus impactos ambientales, y la capacidad del comercio para contribuir a la transición hacia una economía más verde y circular. Al señalar que las exportaciones mundiales de recursos naturales per cápita se duplicaron entre 1970 y 2017 y que la extracción mundial general de esos materiales se triplicó en el mismo período, el informe rastrea las tendencias y los requisitos de recursos del comercio internacional a lo largo del tiempo, y describe cómo y dónde se han desplazado y marcado las huellas materiales que la creciente demanda está siendo satisfecha por menos exportadores.

El documento encuentra que la extracción y el procesamiento de esos recursos fueron responsables del 90% de la pérdida de especies, el 90% del estrés hídrico y el 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en 2017. En términos de los recursos que se extraen, el documento señala que los combustibles fósiles y en conjunto, los minerales metálicos representaron aproximadamente el 75% de los flujos comerciales físicos mundiales ese año. Para combatir estos impactos, el PNUMA y el IRP piden un modelo económico circular que cambie la trayectoria de la demanda de recursos naturales, que actualmente está en camino de duplicarse desde los niveles actuales para 2060.

Figura 1. Comercio físico mundial por composición de recursos naturales tales como biomasa, combustibles fósiles, metales y minerales no metálicos, 1970-2017.

Una hoja informativa del PNUMA / IRP reconoce que el comercio internacional es capaz de acelerar la degradación ambiental impulsando la producción y el uso de recursos —y trasladando esa producción a países que carecen de estrictas regulaciones ambientales— y aumentando la contaminación relacionada con el transporte. No obstante, destaca, como también se señala en el resumen ejecutivo del informe, que el comercio puede facilitar el acceso a tecnologías ecológicas y permitir la proliferación de bienes y servicios ambientales.

Un modelo económico circular, señala un comunicado de prensa del PNUMA, puede reducir las emisiones de GEI hasta en un 90% y, al mismo tiempo, impulsar el crecimiento en un 8% para 2060. Se pide a la Organización Mundial del Comercio (OMC) que tenga en cuenta el medio ambiente al establecer las regulaciones. Así,  el informe recomienda los acuerdos comerciales regionales como un medio potencial para promover inversiones en el medio ambiente, eliminar los subsidios a los combustibles fósiles y reducir la demanda de materias primas primarias, en parte mediante la armonización de los estándares de productos que pueden permitir economías circulares a escala regional.

Las recomendaciones adicionales para los formuladores de políticas incluyen:

  • mejorar la alineación entre el comercio internacional y los marcos legales ambientales;
  • alinear la política interna de los países en desarrollo con los acuerdos comerciales;
  • garantizar que los acuerdos comerciales avancen hacia una economía circular que incluya a los países en desarrollo; y
  • avanzar en el desarrollo de estándares internacionales de circularidad.

El informe señala que la falta de alineación entre las normas comerciales existentes y el Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación obstaculiza la facilitación del comercio y la circularidad.