Brasil propondrá al Mercosur una agenda ambiental y de ecoturismo común

La agenda incluirá el cuidado de los ríos compartidos y otros aspectos.

El ministro de Medio Ambiente de Brasil, Ricardo Salles, asistirá está semana en Buenos Aires a una reunión de esa área del Mercosur, en la cual propondrá una agenda ambiental urbana y de ecoturismo común, según dijo en una entrevista con EFE.

Esa agenda incluirá el cuidado de los ríos compartidos y otros aspectos, explicó Salles, quien también negó que el Gobierno de Jair Bolsonaro pretenda "acabar" con las políticas de protección de la Amazonía o abandonar el Acuerdo de París sobre cambio climático.

PREGUNTA: Será su primer encuentro formal con los ministros de Medio Ambiente del Mercosur. ¿Qué propuesta lleva Brasil?

RESPUESTA: La idea es tratar problemas comunes. Cuestiones de clima, pero también aprovechar para tratar problemas ambientales urbanos, cuestiones de saneamiento, tratamiento de basura, calidad del aire. Si tenemos oportunidad de enfrentar esos temas de calidad ambiental urbana de manera coordinada, será un buen comienzo. Otro tema de nuestro interés es el turismo, tener algunas actividades conjuntas en el área de ecoturismo. Todos los países (del Mercosur) tienen posibilidades de atraer turistas de Europa, Norteamérica o Asia que vengan a Suramérica y podemos presentar una oferta común.

P: Eso se intentó otras veces y nunca funcionó. ¿Qué sería diferente ahora?

R: Hay que hacer una distinción con el ecoturismo. Creo que si logramos la participación de los operadores privados y juntamos las bellezas naturales de nuestros países, puede ser para un turismo específico. Y el turismo ecológico es diferenciado. Existen el turismo de observación de pájaros y muchas otras cosas que puede ofrecer el Mercosur. Presentaremos además algunas ideas de pagos por servicios ambientales, que interesan a Argentina, a Paraguay, a todo el Mercosur, y pueden ser interesantes para una agenda común.

P: Muchos de los ríos compartidos tienen altos niveles de contaminación. ¿Qué se puede hacer al respecto?

R: El uso de los recursos hídricos comunes es otro tema importante. Tenemos unas normas para la producción pesquera en Itaipú (frontera entre Brasil y Paraguay) o para la piscicultura en los ríos fronterizos. Podemos tener esfuerzos de descontaminación de ríos comunes. La agenda de calidad ambiental urbana también aporta experiencias. Tenemos ejemplos en países más desarrollados y son una inspiración, pero debemos tener pragmatismo y objetividad para adaptarlos a la realidad económica y cultural de nuestros países, aunque tengamos limitaciones mayores en cuestión de inversiones.

P: En el caso de los ríos es clave el saneamiento, cuyas carencias son comunes a los países de la región.

R: El tono de la descontaminación de los ríos está dado por dos aspectos: la salud de la población y la calidad del medio ambiente para la vida de las especies que habitan en esos biomas. Precisamos llamar la atención de los Gobiernos para expandir y mejorar la recolección de aguas negras y la eficiencia del tratamiento, para tener un mejor ambiente en nuestros cursos hídricos. Los países menos desarrollados tenemos costos elevadísimos en temas de salud, entre otras cosas por la falta de saneamiento.

P: ¿Y eso incluye la recolección y tratamiento de basura?

R: En relación a la basura también queremos adaptar las mejores experiencias a nuestra situación. Tenemos problemas graves en esa área que aún no han sido enfrentados adecuadamente. Es un tema muy importante para el medio ambiente y genera problemas gravísimos que deben ser enfrentados. Hay problemas que son de los municipios, otros de las empresas. Sería importante lograr una coordinación mejor, sobre todo entre los estados fronterizos del Mercosur.

P: ¿Eso enmarcado en una agenda común de calidad ambiental urbana?

R: Podemos discutir cómo homogeneizar todo eso. También tenemos problemas con productos agropecuarios que llegan de los países del Mercosur con restricciones técnicas diferentes y todo trasciende las fronteras jurídicas. El medio ambiente tampoco tiene fronteras y lo que pasa en un país o en los ríos comunes acaba afectando a todos.

P: Otro asunto vinculado al Mercosur y a la agenda ambiental son las polémicas vinculadas a la posible salida de Brasil del Acuerdo de París, en su momento alentada por el presidente Bolsonaro.

R: Primero, Brasil continúa en el Acuerdo de París. Segundo, mantiene todos sus compromisos de la agenda climática. Por tanto, no hubo, al contrario de lo que está siendo dicho, ningún cambio hasta ahora en las políticas públicas en relación al clima. Brasil ha avanzando mucho en sus metas, al contrario de otros países que nos presionan y dicen que no cumplirán sus metas. Las nuestras se están cumpliendo y están avanzadas en cuanto a la reducción de emisiones y la deforestación o el aumento de áreas reforestadas.

P: ¿Esas metas no van a cambiar?

R: Las metas no cambiaron y Brasil las va a cumplir. Los acuerdos del Gobierno y del sector privado continúan. En medio de la retórica de la discusión, la práctica muestra que no ha cambiado nada. Las inversiones en esas áreas siguen iguales. Lo que estamos haciendo es sumar esfuerzos en temas que no eran atendidos. La agenda de saneamiento, tratamiento de basura y calidad del aire no existía. La estamos agregando y eso debe ser cuantificado como contribución a la agenda climática. También está en la pauta la inversión en áreas preservadas mediante concesiones al sector privado o ecoturismo, que puede ser útil a todos los países del Mercosur. Las áreas preservadas tienen que tener algún dinamismo económico y ese es un gran desafío. Todo con una gestión que sea efectiva en la defensa del medioambiente.

P: En los últimos años esas políticas no han funcionado del todo bien, al menos a tenor de informes que hablan del persistente aumento de la deforestación amazónica.

R: El aumento de la deforestación debe contenerse con políticas que agreguen valor. Si no se da una lógica de valor a los recursos naturales, van a ser explotados de una manera desconcertada o hasta ilegal. Por eso es tan importante la gestión. No bastan buenos discursos. Hay que tener buenas prácticas.

P: ¿Junto con eso es necesaria también una buena fiscalización?

R: Nuestro territorio es gigantesco, por lo que la lógica de la fiscalización no alcanza. Tiene que haber fiscalización y una buena vigilancia mediante radares. La palabra es tecnología. Pero también son necesarios los incentivos económicos adecuados para aprovechar la biodiversidad en favor de la población que vive en esas zonas, que no siente ningún beneficio de esa supuesta riqueza. Es preciso tener la noción del aprovechamiento económico de esa riqueza, porque si esas personas no sienten el beneficio, van hacia las actividades ilegales. Aún así, y aunque el resultado de las políticas de deforestación podría ser mejor, el fenómeno está bastante contenido. Las emisiones de gases contaminantes de Brasil no llegan al 3 %. Los países más desarrollados, Estados Unidos, China e India, responden en conjunto por el 70 % de esas emisiones. Y el complemento que vamos a aportar es la agenda de calidad ambiental urbana, elegida como prioridad número uno.

P: Aún así, hay muchas críticas de ecologistas y hasta de todos sus antecesores en el cargo, que hace unos días se quejaron por las políticas del Gobierno de Bolsonaro? ¿Hay una incomprensión de esas políticas o son posiciones ideológicas antagónicas?

R: Ni una cosa ni otra. Creo que se mezclan diversos aspectos. Primero, el desconocimiento de que no estamos haciendo menos de lo que había sido hecho. Tanto que no nos señalan ninguna acción concreta. Porque no la hay. El Gobierno, por el contrario, apunta a mejorar la gestión, la eficiencia de las inversiones y los resultados. Nada fue interrumpido.

P: El Gobierno ha restringido el gasto debido a sus problemas fiscales. ¿Eso afecta al área de medioambiente?

R: No tenemos grandes problemas de presupuestos. Los recortes que se ha dicho que hubo no corresponden a la realidad. Y este es un ministerio de formulación de políticas y articulación con el sector privado. El trabajo es más cuestión de capacidad y planificación que de presupuestos. Por tanto, eso no va a influir mucho.

Por: Eduardo Davis, EFE


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