InicioDestacadoAcuerdo MERCOSUR-UNIÓN EUROPEA: ¿nueva línea roja?

Acuerdo MERCOSUR-UNIÓN EUROPEA: ¿nueva línea roja?

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Luego de dos décadas de intensas negociaciones, con los vaivenes lógicos de los procesos de política internacional que atravesaron a ambos bloques allá por el 2019, logró cerrarse la etapa de negociación que permitió concluir un acuerdo preliminar que, desde comienzo de este año, vuelve a ser objeto de revisión entre el MERCOSUR y la UE.

La debilidad del comercio mundial y de la actividad económica global denota una coyuntura adversa, que insta a repensar el equilibrio de ese acuerdo negociado, de cara a una nueva arquitectura mundial del comercio.

No debe soslayarse que, a este contexto general, se le adicionan las nuevas pretensiones en materia medioambiental que introduce la UE. Por estos motivos, podemos señalar que estamos ante la presencia de un acuerdo que es esencialmente un “trabajo en proceso” sometido a importantes fuerzas de cambio y que desafía a adecuar las agendas de ambos bloques.

Cabe recordar que entre los capítulos que integran el acuerdo comercial bajo análisis se incluye específicamente uno con disposiciones detalladas sobre desarrollo sostenible; a la luz de la reciente normativa medioambiental promulgada por la UE, exigirá nuevos debates con los miembros del MERCOSUR.

En marzo del corriente año, la UE presentó al MERCOSUR un instrumento adicional con una serie de exigencias medioambientales y sobre sostenibilidad que a priori generaron resistencia entre los estados miembros del MERCOSUR, en el entendimiento de que podrían entorpecer las exportaciones de los productores agrícolas del bloque. Adicionalmente, la UE resaltó su preocupación por la deforestación de la Amazonia y, como corolario, fijó restricciones al comercio en caso de incumplimiento de los requisitos ambientales pretendidos.

Ante este escenario, los miembros del MERCOSUR elaboraron un documento que presentaron a la UE en septiembre de este año, para fijar la base de discusión y dar tratamiento a la protección del medio ambiente.

Ahora bien, resulta necesario explorar las implicancias y el objetivo que encierra tener sobre la mesa un nuevo tema ante una negociación ya cerrada, la cual logró equilibrar las ofertas y demandas de ambos bloques tras arduos años de labor.

En síntesis, la cuestión a resolver es: la actual pretensión de la UE, ¿implica reabrir el acuerdo ya cerrado en el 2019, o basta con pensar en un instrumento adicional al mismo? 

Para responder este interrogante, es importante conocer las dos caras de la moneda. Así, los primeros días de octubre, Brasilia fue escenario de la reunión entre los jefes negociadores de ambos bloques con el objetivo de discutir la posibilidad de formalizar un instrumento adicional que permitiera a ambas partes firmar el acuerdo de libre comercio antes de fin de año (1).

Frente a este escenario, no hay una posición única intra-MERCOSUR. Por un lado, Argentina y Brasil quieren volver sobre el texto negociado para plantear “compensaciones”, lo que implicaría abrir capítulos ya cerrados, mientras que para Uruguay (2) y Paraguay esta alternativa genera “asimetrías y desequilibrios”, con la implicancia directa de demorar la firma del acuerdo.

Posteriormente, en la reunión informal ministerial de Comercio, en la ciudad de Valencia, España, los ministros y responsables de Comercio de la UE han revisado los compromisos comerciales con terceros. Así, el Ministro español de Comercio, Héctor Gómez, hizo hincapié en que finalizar el acuerdo UE-MERCOSUR «es un objetivo prioritario para esta Presidencia» y por ello se trabaja sobre «el instrumento adicional con el fin de sentar las bases para, definitivamente y después de 20 años, dar un impulso definitivo que provoque el acuerdo«.

Por su parte la Sra. Secretaria de Estado española de Comercio, Xiana Méndez, en la rueda de prensa final manifestó que reabrir el acuerdo ya cerrado en 2019 con MERCOSUR “es una línea roja” y que el instrumento adicional que se está negociando intensivamente “pretende clarificar aspectos en materia medioambiental y sostenibilidad, así como acerca del impacto social de las medidas comerciales” (3).

Las nuevas demandas deberán ser analizadas en conjunto y contextualizadas desde el lugar que cada bloque ocupa. Si estas pretensiones de la UE no logran encuadrar con el espíritu del Acuerdo ya negociado y ponen en peligro los equilibrios alcanzados, esto podría convertirse en un claro obstáculo para avanzar, o una excusa más profunda para cambiar las reglas.

La agenda está abierta; deberán ponerse en valor los esfuerzos invertidos durante más de veinte años de negociación y así poder concretar, con éxito, un resultado que beneficie y satisfaga a las partes. Este acuerdo debe ser visualizado en un marco jurídico que permita reducir costos e incertidumbre en el comercio internacional y fomentar el desarrollo de cadenas de valor modernas y robustecidas, entre sus efectos principales. Ello, en pos de traducir el intercambio en empleo e inserción internacional, que elimine barreras en lugar de crearlas.


  1. https://www.ambito.com/uruguay/los-negociadores-aceleran-conversaciones-acuerdo-mercosur-ue-pero-los-obstaculos-no-desaparecen-n5839466
  2. En una entrevista con “Financial Times”, el Presidente de Paraguay Santiago Peña aseguró que, si no se concluye el acuerdo antes del 6 de diciembre (actualmente Brasil tiene la Presidencia Pro-Tempore del MERCOSUR y la entregará a Paraguay en esa fecha), el bloque sudamericano se retirará y comenzará a negociar con países asiáticos.
  3. https://spanish-presidency.consilium.europa.eu/es/noticias/reunion-informal-ministerial-comercio-valencia-20-octubre..

Abogada de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Especialización en Abogacía del Estado- Procuración del Tesoro de la Nación. Gerenta de Normas e Instrucciones Comerciales de la Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE) organismo desconcentrado en el ámbito del Ministerio de Economia. Profesora de la Licenciatura de Comercio Internacional y del Diplomado de Derecho Aduanero de la Universidad CAECE.

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