Ricardo Xavier Basaldúa: "El acuerdo Mercosur-Unión Europea es la oportunidad para insertar a la Argentina al mundo”

Ricardo Xavier Basaldúa

En el marco de las elecciones de Argentina, surge el interrogante  acerca de qué pasará con el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea en caso de que en los comicios generales de octubre próximo sea electa la fórmula Fernández - Fernández. En diálogo con Aduana News, el abogado y coautor del Código Aduanero argentino, hizo un análisis del pacto del Mercosur con la Unión Europea considerándolo como la oportunidad de la Argentina para salir al mundo.

¿Qué opinión tiene sobre los procesos de integración de la actualidad y el impulso alcanzado entre MERCOSUR y  Unión Europea?

Los esquemas de integración son muy importantes en este momento. Hay tres tendencias en el mundo: multilateralismo, regionalismo y bilateralismo. El multilateralismo está estancado porque depende del accionar de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Desde 2001, cuando se inició la novena ronda de negociaciones, no ha logrado cerrar la relación entre los países desarrollados que producen bienes industriales y los países en desarrollo que quieren colocar  sus productos agrícolo- ganaderos. Esa brecha importante no se pudo superar a pesar de que las negociaciones continúan; lo único que se logró en la Conferencia de Bali es un acuerdo de facilitación de comercio, esto es excepcional porque el principio general en la OMC y en el GATT es cerrar en su totalidad los convenios. Se hizo una excepción para favorecer a todos. Lo cierto es que este convenio beneficia a los países que tienen bienes circulando y acceso a los mercados. En este momento, el tipo de bienes considerados son los industriales, mientras que los agrícolas tienen dificultades para entrar al mercado tanto de los Estados Unidos como de la Unión Europea. Así que, más allá del Acuerdo de Facilitación, el multilateralismo sigue estancado.

Ante este panorama, el regionalismo es importante. Los acuerdos de libre comercio son la salida para posicionarse en un mundo que ha regresado al proteccionismo a partir del 2008 en Europa y en EE.UU., acentuado con el presidente Trump. Y para países en desarrollo como la Argentina, la alternativa es estar en un bloque que le permita salir al mundo.

El bilateralismo es la tercera opción, Estados Unidos puede llevarla adelante como lo ha hecho al fracasar el ALCA. Este país americano se ha dedicado a realizar acuerdos bilaterales con Chile, Perú, Panamá, Colombia, aunque no son muy equilibrados por la diferencia de las fuerzas que hay en juego.

La Argentina está dentro del Mercosur y su unión con Brasil la posiciona mejor para negociar frente a la Unión Europea.

El acuerdo Mercosur-Unión Europea es una alternativa de inserción al mundo para la Argentina, un país cuyo desarrollo en los últimos veinte años ha sido negativo en comparación con otros países sudamericanos como Perú, Colombia y Chile. Argentina es un país muy poco competitivo y no podrá serlo si el próximo gobierno no modifica la legislación laboral, porque las condiciones actuales dificultan a las pymes para tomar personal. Además tenemos que hacer una reforma jubilatoria, porque debería aumentar la edad a esto se suma la disminución de aportes a causa de la cantidad de personal que trabaja “en negro”. La reforma se va a imponer más allá de las ideologías. Finalmente, la Argentina requiere de una reforma tributaria porque la presión impositiva hace que cualquier actividad económica sea poco rentable.

Es decir, el hecho de participar junto con Brasil en un acuerdo con la Unión Europea es positivo e importante, porque en el caso de que la Argentina, por alguna razón ideológica, no acompañara este acuerdo, Brasil lo hará solo con la Unión Europea. El país vecino no necesita de Paraguay, Uruguay o Argentina para celebrar un acuerdo con el bloque europeo. De hecho, la UE ha celebrado acuerdos con Perú, Colombia y Chile. Y en las condiciones en que está la Argentina actualmente, no tiene otra alternativa que seguir sus pasos para no quedar aislada del mundo.

¿Considera positiva la gestión del presidente Mauricio Macri con respecto al desarrollo del comercio internacional?

En ese sentido ha sido positiva. Comparemos la gestión de Mauricio Macri con la de Cristina Fernández y la de Néstor Kirchner, que tenían una gran devoción por el gobierno de Venezuela. Es evidente que no tenían interés en desarrollar el comercio internacional. Esas administraciones no estaban alineadas con los Estados Unidos ni la Unión Europea; la política exterior que llevaron a cabo fue de un aislamiento ideológico y un  acercamiento con Cuba -que no tiene significación económica - y sobre todo, con Venezuela y con Irán. Esto demuestra que más allá de hacer prevalecer los intereses generales de Argentina, se fueron acercando a determinados países que no son representativos del comercio internacional. Entonces, la llegada de Mauricio Macri permitió el posicionamiento de nuestro país en una relación normal con los Estados Unidos y Europa. También, la apuesta a China.

El gobierno kirchnerista no permitió a la Argentina ser competitiva, por ejemplo, estuvo en contra de los intereses de la ganadería, lo cual provocó que perdamos el rol de productor de carne en el mundo. Se trató de una administración dedicada al monocultivo de la soja, provocando el desplazamiento de otras actividades: frutales, vegetales y ganadería. Y revertir la situación llevará tiempo.

Por eso, considero que el acuerdo Mercosur- Unión Europea es nuestra oportunidad, no creo que haya otra para insertar a la Argentina al mundo.

El país no tiene muchas elecciones. Se encuentra en un estado de necesidad que nos impone negociar lo mejor posible, Argentina  necesita de la Unión Europea más que ella de nosotros.

¿Qué sugeriría al próximo gobierno argentino?

Al próximo gobierno argentino le diría que se ocupara en poner en marcha el acuerdo Mercosur-Unión Europea, además de las tres reformas internas que permitirán a la Argentina ser competitiva, porque la globalización nos impone esas condiciones. Actualmente, la forma en que se produce y se interrelacionan las empresas hace que sea necesario estar insertado en el mundo. Para esto, hay que hacer sacrificios, aceptar medidas duras hasta tanto tengamos un comercio exterior que permita exportar más y recibir las divisas indispensables para el mercado interno, cada vez menos significativo. 


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