Opinión: Los caras del estallido social chileno

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, decretó el estado de emergencia en Santiago el sábado 19 de octubre de 2019

El estallido social del 19 de octubre en Santiago tiene al menos dos caras que debemos tener en cuenta. La primera es que, de acuerdo con distintos analistas, este es resultado de un malestar y frustración general producto de una serie de factores estructurales que tienen que ver con el modelo económico neoliberal y la mercantilización de servicios básicos. La privatización de la salud, de las pensiones, de la educación y de los recursos naturales, entre otros han acumulado una rabia por mucho tiempo. Esto no es de ahora, sino desde el regreso de la democracia, aunque en algunos casos han buscado subsanar algunos déficits con la creación del Pilar Solidario (2008) bajo el primer gobierno de la Presidenta Bachelet. Sin embargo, se trata de medidas que han buscado básicamente paliar los efectos del neoliberalismo, pero que no han ido el tema de fondo. Sólo para graficar el análisis revisaremos brevemente dos asuntos de preocupación y frustración social.

El primero es el sistema de pensiones creado en 1982 bajo la Dictadura Militar que hasta la fecha no ha cumplido con las expectativas que prometió y que se trata de un modelo no es capaz de entregar "pensiones dignas". De hecho, según fuentes de prensa “El 80% de las personas en Chile recibe pensiones que son menores al sueldo mínimo”[1]. Esto ha dado lugar a la creación de un movimiento en torno a NO + APF que ha denunciado el sistema de pensiones como uno que sólo enriquece a las administradoras y sus operadores y empobrece a la mayoría de la población.

Otro tema sensible es la salud, las personas que pertenecen al sistema de público deben esperar por mucho tiempo, por ejemplo, a la atención de un especialista. Consultar en el sistema privado puede resultar hasta 10 veces más caro, teniendo en cuenta, además, que en Chile regularmente se paga dos veces, una por el diagnóstico y luego por el análisis de resultados. En el norte de Chile hemos comprobado cómo los habitantes de Arica y ciudades nortinas buscan salud en Tacna donde una consulta con un especialista puede costar U$5. A diferencia de lo que ocurre en la mayor parte del país las personas acceden en el mismo día y con un diagnóstico y remedios[2]. Estos último mucho más baratos que en las farmacias chilenas. Sin embargo, se trata de una particularidad regional que no se encuentra en otras partes de Chile.

Otro elemento anunciado al principio es el manejo político de la situación. La “vandalización” del estallido desde el discurso del gobierno y la declaración del presidente Piñera al afirmar que “estamos en guerra” sólo ha venido a aumentar la molestia y a extenderla por todos los rincones del país. La mayoría de los partidos han condenado la destrucción y el vandalismo y en muchas partes de Chile hemos visto como los ciudadanos se enfrentan a quienes que aprovechar el momento para robar. Ahora sólo resta esperar que prime la cordura y que quienes toman las decisiones, lleguen a un acuerdo o a un nuevo “pacto social” que recoja el reclamo de la gente y se restituya la paz. Los hechos siguen en curso y sólo queda ser optimista.

Por: Dra. Marcela Tapia Ladino, Profesora Titular, Universidad Arturo Prat, Iquique-Chile

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[1] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-50124583

[2] Concha, Nanette Liberona, Marcela Tapia Ladino, and Yasna Contreras Gatica. "Movilidad por salud entre Arica y Tacna: análisis de una demanda no satisfecha y de una oferta atractiva del otro lado de la frontera." Geopolítica (s). Revista de estudios sobre espacio y poder 8.2 (2017): 253-279.

 


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