CDA: "El despachante debe considerarse fundamental en el comercio internacional"

Presidente del Centro de Despachantes de Aduana, Enrique Loizo

El Centro de Despachantes de Aduanas (CDA) entiende que se ve afectada la actividad de sus asociados a partir de la nueva Resolución 4259/2018 de la AFIP que triplica el valor FOB de las mercaderíasque podrán ser importadas mediante los prestadores de servicios postales PSP/Courier. La normativa señalada, eleva el valor que puede importarse a través de los servicios de correo aeroexpresos de 1000 a 3000 dólares. Mientras que, las exportaciones quedaron fijas en 1000 dólares.

En orden a ello, el  15 de Junio de 2018, además de requerir una reconsideración y pedido de suspensión ante la propia AFIP,  el CDA concurrió a la Justicia planteando una medida cautelar a fin de que se resuelva suspender los efectos de la resolución 4259 en forma preventiva, hasta tanto se resuelva la impugnación contra tal norma. 

Si bien es cierto que el papel de las Aduanas radica, a partir de la mirada que pretende generar la Organización Mundial de Aduanas (OMA), en dar agilidad al comercio internacional, convirtiendo a las Aduanas en un facilitador sin perder su esencia de control, no se puede dejar inadvertido el rol fundamental del despachante para esa facilitación. 

Desde los registros del primer despacho aduanero de aquel embarque proveniente de Brasil, el 1 de junio de 1586, fecha establecida como el día de la Aduana (Resolución 792/1962) se ha dado cuenta, que en el comercio internacional resulta ser el primer sostén de las naciones, que a los fines de llevarlo a la práctica, debe cumplimentarse y desarrollarse por personal idóneo, con un alto grado de profesionalismo.

El transcurso del tiempo fundamenta, aún más, el debido ejercicio profesional en la actividad del comercio internacional. Efectivamente, desde ese despacho de importación, pasando por la libre comercialización con España durante el primer Virreinato en 1777; la nacionalización de la Aduana con su esquema tributario en 1853; el Acuerdo de Asunción que dio lugar al Mercosur en 1991, hasta la fecha; se ha reafirmado en la practica que el despachante de aduana es el principal protagonista y el eslabón fundamental del comercio exterior y en consecuencia, la necesidad de advertirlo como un profesional clave, aún en la evolución, modernización  y digitalización de las Aduanas y el comercio internacional. 

El despachante de aduana, no es un mero enlace entre la Aduana y el importador/exportador, ni un mandante para gestionar la hora de verificación de una mercadería. Es el profesional que resguarda toda la actividad del comercio exterior, llevándola a niveles de alto profesionalismo, ante el asesoramiento pleno y detallado para quien necesita cumplir con todos los recaudos que manda el marco normativo de aplicación en la introducción y/o extracción de una mercadería. Su labor se desarrolla desde antes que ingrese la mercadería al territorio aduanero, continua en su arribo, libramiento de la misma y aún posterior a ella. Sin olvidar que la ley lo impone como el primer brazo de control de la Aduana. Al señalarlo como “auxiliar aduanero”, le encomienda ese grado de participación y responsabilidad. No por nada, internacionalmente es denominado como Agente Privado de Interés Público y se lo reconoce como Ministro de Fe.

El comercio internacional es una de las actividades económicas con mayor movimiento detenta a partir de las políticas de los Estados; esto se observa en los “acuerdos internacionales”; “cambios normativos”; “sistemas de modernización en todo el mecanismo de traslados”;  “control”; “variación de calidad y tipo de mercaderías”; “marcos y criterios de clasificación y  valoración”; “nuevos sistemas y digitalización de sus mecanismos”. Este dinamismo implica la necesidad de que quienes ejercen tal actividad, deben estar permanentemente alineados con la actualización de los regímenes aduaneros, tanto internacionales como nacionales, siendo relevante ser un profesional idóneo y capacitado.

En base a ello, resulta importante mirar al despachante como lo que es, vale decir, un profesional y el eslabón principal en la actividad del comercio internacional, permitiendo desde su inicio la facilitación mediante el claro marco de su idoneidad, que con su acción propicia la agilidad en la etapa de ingreso o egreso de los enseres, aún en tiempos de modernización y digitalización de las aduanas. 

El despachante, no debe ser observado como un intermediario y lejos de la certeza sería pretender distanciarlo de su debida acción en las actividades de importación y/o exportación. 

La Aduana debería rememorar que el despachante es el primer brazo de control que detenta, el auxiliar aduanero que con antelación al conocimiento del servicio aduanero, realiza los debidos ejercicios de control respecto a la determinación del cumplimiento de todos los regímenes que una mercadería debe someterse, permitiendo controlar y asesorar al importador/exportador, generando transparencia, facilitación y agilidad. Tarea que no debería descansar en la improvisación de terceros aún mediante nuevos sistemas digitales y/o regímenes facilitadores. 

Por ello, en vías de agilizar el comercio internacional, la presencia tanto de la Aduana como la del despachante, siempre debe ser fundamental para el logro de la facilitación, como sostienen otros países.

Por:Dr. Guillermo Felipe Coronel




Despachantes de Aduana